El agua y los alimentos son imprescindibles para nuestra vida. Son nuestro motor, la gasolina que necesita el cuerpo para funcionar. El próximo 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una oportunidad para que conozcáis un poco más sobre la alimentación para personas mayores y cómo son las dietas en nuestra residencia. 

Lo más importante en relación a la alimentación de las personas es que irá evolucionando a lo largo de la vida. No necesitamos el mismo tipo de alimentos durante la infancia, que de adultos o durante la vejez. 

Las personas mayores pueden necesitar una alimentación especial en función de su estado físico y mental, si padecen alguna enfermedad, y también para adaptar la alimentación a los cambios fisiológicos, sociales y emocionales. Por ejemplo, una persona con problemas de masticación necesitará comida triturada o con una textura blanda; para la falta de apetito se recomiendan platos de alta densidad nutritiva y también es muy importante que la elaboración sea atractiva para la persona. 

Las 3 dietas más comunes para personas mayores

Cuando hablamos de dieta no nos referimos a platos para adelgazar sino a la planificación o el menú alimenticio de una persona. En este sentido, podemos hablar principalmente de tres tipos de dietas habituales en residencias geriátricas: basal, para diabéticos y de fácil masticación.

Dieta basal

Es la dieta “normal”. Es decir, seguir una dieta de estilo mediterránea con cocina casera, legumbres cuatro veces por semana, alimentos con proteína (mejor pescado o huevo en vez de carne, que tiene más colesterol), bajo contenido en grasa, y alto contenido en fibra, especialmente fruta fresca. 

En nuestra residencia siempre damos fruta fresca a primera hora de la mañana, en ayuno, porque el movimiento intestinal se vuelve más lento y hay que intentar ayudar al intestino a evitar el estreñimiento y que necesitemos recurrir a los fármacos para el tránsito intestinal. Es decir, nos apoyamos en la alimentación para evitar medicación siempre que sea posible. 

De forma general, hay varios aspectos a tener en cuenta en la alimentación de las personas mayores:

  • Reducir los carbohidratos porque el movimiento de las personas mayores es más reducido y así evitar que ganen peso,ya que el aumento de peso resta movilidad haciendo sufrir a las articulaciones. 
  • Aumentar las proteínas, muy importantes para no perder la musculatura.
  • Si padecen alguna patología, revisar el funcionamiento de los riñones y que no haya pérdida de peso en el caso de enfermedad neurodegenerativa. 
  • Reducir las grasas, especialmente la animal y sustituirla por grasa vegetal.

Aunque estos son algunos consejos básicos de alimentación para mayores, cada persona tiene sus necesidades propias en función de su estado de salud físico y emocional. Por ello, en nuestra residencia abogamos por un menú basal con atención centrada en la persona, es decir, adaptamos el menú a las necesidades de cada residente, es imprescindible un control de peso y calculo del IMC trimestral, analiticas de control periodicas y seguimiento constante de enfermería y del servicio médico para garantizar el correcto estado de salud. 

Dieta para diabéticos

La dieta casera, basada en productos frescos, legumbres y verdura, es también apta para personas diabéticas. Ellos pueden comer azúcares como el resto de personas, pero hay que vigilar el origen de dichos azúcares y, por ejemplo, nunca deberían comer productos ultraprocesados. 

Por otra parte, como los diabéticos no fabrican insulina, es importante controlar la ingesta de hidratos de carbono porque provoca un aumento del azúcar en sangre. Por lo tanto en usuarios diabéticos el control sobre los carbohidratos se vuelve fundamental, podemos comer de todo pero hay que tener en cuenta las cantidades, ahí nacen las restricciones, hay que conocer las equivalencias de los productos para poder valorar que nos saciará más. Una ración de uva son 50 gr mientras una ración de sandía son 200 gr. Debemos conocer bien los hidratos de los alimentos que forman nuestro menú. 

Otro asunto importante es que en la mayoría de casos de diabetes en la vejez, es posible controlar este padecimiento si la dieta y el ejercicio son correctos. Los problemas aparecen cuando este control nutricional es inexistente y no se lleva una dieta equilibrada, algo fundamental no solo para las personas diabéticas, sino para todo el mundo. 

Otro aspecto a destacar en el caso de la dieta para personas diabéticas es añadir un resopón que nos ayuda a asegurar que durante el ayuno nocturno nuestros ancianos no caerán en hipoglucemias. Para ello, los usuarios diabéticos siempre tienen un yogur y una gelatina sobre la medianoche. 

Dieta de fácil masticación

Es una de las más habituales en personas mayores que tienen problemas de masticación, disfagia (dificultad para tragar), falta de fuerza en los músculos de la boca, etc. 

Se trata de una dieta normal, es decir, los ancianos comen cualquier tipo de plato y alimento (pasta, legumbres, verduras, fruta, etc). La diferencia está en el texturizado. Se comen los mismos alimentos, pero con una textura que facilita la masticación a personas con problemas de deglución, etc. 

¿Qué es la texturización?

La texturización es una técnica muy habitual en las residencias para ofrecer a los mayores una alimentación variada y completa, que beneficie a su estado nutricional. 

Se trata por lo tanto de una técnica que dota a los alimentos de una textura y consistencia segura y adecuada para ser ingerida por personas mayores. Es decir, se procesan los alimentos de una forma diferente.

Por una comida sana, sabrosa y apetitosa para los mayores

Cuando hablamos de textura, nos referimos tanto a las sensaciones como a las propiedades que provoca un alimento cuando lo tenemos en la boca o entre nuestras manos. 

Las personas con problemas para tragar o masticar y que no pueden ingerir ciertos alimentos con su consistencia habitual pierden muchas sensaciones y propiedades originales de los alimentos. En estos casos, solo toman alimentos blandos o triturados. Y ahí es donde entra en juego la comida texturizada. 

Una dieta con alimentos blandos o triturados puede perder sabor, que resulten poco apetitosas y, en ocasiones, sacian más rápido de la cuenta. Así, texturizar los alimentos para las personas mayores nos permite preservar su olor y sabor original, logrando que la comida sea más sabrosa y apetitosa. 

Aunque masticamos con la boca, la vista, el olfato y la textura o el tacto también son sentidos muy importantes a la hora de comer y hacen que disfrutemos más o menos de un alimento. ¿A quién no le gusta el olor a café recién hecho por la mañana? ¿Y quién puede resistirse a un pan bien crujiente o un dulce blandito?

En más de una ocasión, los platos de comida no entran por la boca si no lo hacen por la vista. Por eso, cuidar la apariencia, el olor y el sabor es tan importante. Nos ayuda a disfrutar más y mejor de la comida, también a las personas mayores. Si disfrutan comiendo estarán mejor alimentados, lo que redunda en su calidad nutricional y su bienestar. 

¿Cómo es la comida texturizada?

En la dieta texturizada que preparamos para algunos ancianos en nuestra residencia, usamos diferentes técnicas para, por ejemplo:

  • Triturar sólidos
  • Espesar alimentos líquidos
  • Preparar alimentos homogéneos y fáciles de masticar y tragar

En este tipo de alimentación también es muy habitual preparar los líquidos con una consistencia algo más sólida, similar a los purés, yogures, cremas o natillas. Además, se trata de alimentos que también se pueden chafar de forma fácil y sencilla con un tenedor o que se pueden cortar a trozos sin necesidad de utilizar un cuchillo, facilitando así el uso de los cubiertos. 

Ejemplos de platos de fácil masticación

Existen diferentes alimentos y platos muy habituales en el día a día de las personas que también son aptos para personas mayores con problemas para masticar o tragar. Se trata de platos cuya adaptación será muy fácil o mínima. Os mostramos algunos ejemplos muy prácticos si cuidáis o tenéis en casa a personas mayores.

Entrantes y primeros platos: gazpacho, hummus, salmorejo, patés, huevos rellenos, cremas de verduras, setas, puré, caldos y sopas, canelones, arroz hervido o a la cubana, etc. 

Segundos platos: huevos pasados por agua o poché, huevo en tortilla, revuelto de huevo, pescado en salsa, pastel de carne o pescado, croquetas, etc. 

Postres: manzana al horno (sin piel), la fruta muy madura, compotas, natillas, yogures, pastel de queso, gelatinas, arroz con leche, helados, etc. 

Llevar una dieta saludable es importante en cualquier etapa de nuestra vida y alimentarnos con comida rica y sabrosa… ¡También!  La alimentación es una herramienta para cuidar de nuestro bienestar, prevenir enfermedades… ¡y disfrutar! No hay que olvidar que la comida es uno de los grandes placeres de la vida.