Ese momento en que, por distintas razones, decidimos ingresar en una residencia para personas mayores, tanto si para nosotros mismos como si es para un familiar, siempre lleva aparejados distintos aspectos que hay que tener muy en cuenta. Se trata, primero de todo, de un momento vital para las familias y el residente. No es desde luego un tema baladí. Por eso, es importante volcarse en esta nueva etapa para hacer que el inicio sea lo más ameno, fácil y agradable posible para todos. En El Cel de Rubí lo que buscamos siempre es que cada familia se sienta segura de que la persona en cuestión está en buenas manos y se mira desde el primer minuto por su bienestar.

De esta manera, en el proceso de ingreso y adaptación a la residencia es crucial la actitud del residente hacia el cambio, y el papel de la familia y de los profesionales del centro.

Además, se trata de un proceso progresivo, que se va desarrollando en distintas fases, en las que siempre hay que contar con los expertos que velan por la salud del residente y la tranquilidad de la familia.

En concreto, en el Cel de Rubí contamos con 3 fases para el ingreso de una persona mayor en una residencia. Son los siguientes:

Preingreso

Se trata del contacto inicial entre la residencia y sus trabajadores con el futuro residente y su familia. Esta toma de contacto se puede dar tanto en el propio domicilio como en la residencia, si bien siempre es mucho mejor en ésta. Si el futuro residente tiene una toma de contacto para ir conociendo el lugar donde vivirá, el cambio es más fluido y sencillo.

Durante el preingreso, existe la oportunidad de conocer al futuro residente y a su familia. Además, es cuando se ofrece toda la información para planificar debidamente el ingreso. En El Cel de Rubí, por ejemplo, disponemos de un tríptico con la información fundamental sobre los requisitos de acceso y los datos más relevantes sobre nuestro centro.

Una vez la familia y el residente conocen dicha información, pueden realizar una solicitud de acceso. Esta parte queda en manos de la trabajador social.

Durante el preingreso, los familiares pueden visitar el centro para conocerlo, explicar su situación y la de la persona que quieren que permanezca en la residencia. A su vez, como parte del alta en el servicio, se solicita un informe médico actualizado y la historia de vida para conocer sus gustos y actividades preferidas y el estado de salud del futuro residente. De lo que se trata es de potenciar una integración lo más óptima posible.

Ingreso

La segunda fase es el ingreso. Aquí hay que distinguir entre los ingresos de urgencia, en casos puntuales, y los ingresos planificados, que son los más habituales. En el día del ingreso, trabajamos para minimizar el efecto del cambio, pues la persona mayor está viviendo un cambio importante en su vida. Todavía no conoce a fondo el entorno ni los demás residentes o las personas que le atenderán. En este sentido, es fundamental el acompañamiento por parte de la familia y de los profesionales de la residencia que ya son conocidos.

En El Cel de Rubí, realizamos una entrevista con la trabajadora social y con la enfermera para posteriormente proponer la ubicación idónea en la habitación del centro. También se realiza un estudio AVDS por la Terapeuta Ocupacional.

Durante esta fase recopilamos todo tipo de información de tipo burocrático: desde datos administrativos a personas de contacto, datos personales, valoración inicial, informe médico, varias autorizaciones, expediente asistencial, historial médico, pautas, consultas, etc.

También hacemos una planificación de la primera visita con el usuario y su familia para garantizar el traspaso correcto de toda la información del nuevo usuario con el equipo médico. En esta fase también recomendamos siempre una visita de apoyo al familiar con la psicóloga del centro, ya sea en el momento del ingreso o en las semanas posteriores.

 

mujer mayor viendo libros

Acogida

La acogida es la tercera fase y es, sin duda, una de las más importantes. Llegados a este punto, contamos con diferentes equipos del centro que trabajan de forma conjunta para desarrollar un PIAI (Plan de Intervención Individual) en las cuatro primeras semanas de la estancia. En este documento se recoge todo el conocimiento del nuevo residente en diferentes áreas.

¿Qué áreas participan en la acogida?

Todas las áreas con los que contamos en El Cel de Rubí participan en la acogida:

  • Psicología
  • Educadores sociales
  • Trabajadores sociales
  • Fisioterapeutas
  • Terapeutas ocupacionales
  • Enfermería
  • Medica
  • Equipo auxiliar atención directa

En la acogida de una persona participan desde el personal de cocina hasta el terapeuta ocupacional. En esta fase tratamos por ejemplo asuntos como la ubicación en la que se sientan los residentes en el comedor y de su habitación.

Al hilo del terapeuta ocupacional, este profesional hace una valoración inicial para valorar el nivel de autonomía de la persona y dar pautas a todo el equipo auxiliar de cómo hay que tratar a esa persona, que características y necesidades. Crea un pictograma único para cada persona y pasa los test reglados como puede ser el Barthel.

A raíz de la problemática de la Covid-19, en El Cel de Rubí tenemos grupos de convivencia determinados por la ubicación en el comedor. Según con quien duerme el residente y dónde pasa el día, pertenece a un grupo u otro. Actualmente, contamos con una circulación más acotada en detrimento de la libertad total habitual, y por eso también es muy importante tener en cuenta la ubicación en función de la afinidad con otras personas del centro, etc.

Por otro lado, además del terapeuta ocupacional, cuando llega una persona nueva todo el personal pasa a conocer parte del historial de vida del residente. Al nuevo residente se le asigna un tutor que hace de enlace entre el centro y la familia, un apoyo fundamental que además siempre será el mismo interlocutor para mayor facilidad y bienestar de cada residente y su familia.

Desarrollo del PIAI y ACP

Como decíamos, uno de los elementos clave de la fase de acogida son las atenciones en residencia PIAI y ACP (atención centrada en la persona). ¿Qué quiere decir esto? Cada usuario cuenta con un plan de atención interdisciplinar único porque se le atiende desde un punto de vista biopsicosocial. Tenemos muy en cuenta aspectos de cuidados de enfermería y médicos (psicólogo, fisioterapeuta, terapeutas ocupacionales, educadora social, trabajador social…). Todo el equipo interdisciplinar tiene sus valoraciones de cada persona en cada ámbito y nosotros lo tenemos en ese PIAI.

Gracias a este documento podemos conocer detalladamente todo lo que sabemos de la persona: qué le gusta, qué no le gusta, dónde se siente tranquila, con quién le gusta estar, qué actividades le interesan y cuáles podemos hacer para fomentar su bienestar y autonomía, si necesita actividades en grupos reducidos o no, etc.

¿Cómo logramos este conocimiento? Cada profesional hace el estudio singular del nuevo residente, se pone en común a las cuatro semanas y es entonces cuando generamos el plan de atención. Una hoja de ruta de su vida y rutina en el centro

¿Y después? Llega el momento de la adaptación y la integración

La adaptación, que por lo general se considera que dura unos 90 días, sirve para que el residente aprenda las características y el funcionamiento del centro, y establezca relaciones de convivencia con el resto de usuarios. Para nosotros, como profesionales del centro, es el momento de conocer en profundidad a la persona y de aplicar el Plan de Atención Personalizado.

Para favorecer la adaptación, desde El Cel de Rubí siempre respetamos todas las peculiaridades de cada residente, adaptándonos a sus costumbres y gustos. Sabemos que los cambios se han de realizar de forma paulatina y lenta, y con el consentimiento del usuario para favorecer una adaptación progresiva y agradable.

Una vez se completa la adaptación, hablaremos ya de una integración total del residente, en tanto que éste considera la residencia ya como un hogar, disfrutando de los nuevos vínculos sociales y afectivos con las personas que conviven con él en la residencia y con los profesionales del centro

Pasado el período de adaptación, los profesionales del centro nos reunimos periódicamente para evaluar la integración del residente, así como su estado de salud y su estado de ánimo, posibles cambios en rutinas o actividades y actualizar su PIAI-ACP.

Residencia y centro de día El Cel Rubí

En la Residencia y Centro de día El Cel de Rubí llevamos más de 25 años velando por el bienestar de nuestros usuarios y de sus familias durante toda su estancia en el centro. Contamos con auxiliares de enfermería y geriatría, médicos, servicios de enfermería, terapeutas ocupacionales, psicólogos, educadores y trabajadores sociales, fisioterapeutas, así como servicios de lavandería, peluquería, podología, transporte adaptado, acompañamiento, atención y limpieza domiciliaria y cocina propia.

El centro consta de dos grandes salas de estar dotadas de sillones reclinables y televisiones de última tecnología. Grandes mesas donde poder realizar actividades de todo tipo de forma confortable. Cocina y Comedor, sala de visitas, sala multisensorial, sala de fisioterapia, enfermería, peluquería, lavandería habitaciones individuales y compartidas y baños geriátricos.