Consejos y técnicas de relajación para personas mayores

Vivimos a toda prisa. Demasiado deprisa. Por suerte, durante la vejez, con una buena calidad de vida y si no hay enfermedades ni preocupaciones a nuestro alrededor, es posible reducir el ritmo para poder disfrutar más del día a día, las conversaciones, los amigos, etc. Sin embargo, hay veces que las personas mayores también se sienten nerviosas o angustiadas. Hoy queremos hablaros sobre la relajación de las personas mayores.

Si bien sentirnos relajados es importante para todo el mundo, para personas de cualquier edad, para los mayores lo es aún más ya que muchos de ellos padecen circunstancias que les hacen vivir más estresados: dolencias, haber dejado su casa de toda la vida, no estar todo lo que quisieran junto a su familia, etc.

Lo cierto es que muchas personas creen que los ancianos viven una vida muy tranquila, lejos de cualquier situación estresante. Pero esto no siempre es así: la ansiedad y el estrés también están presentes en las vidas de nuestros mayores, especialmente en personas con cierto deterioro cognitivo ya que el estrés y la ansiedad son parte de esta condición.

Ellos también poseen preocupaciones y miedos que les crean ansiedad. Es por esto que es muy importante ayudar a realizar ejercicios de relajación para personas mayores, además de conocer dónde y cómo se sienten seguros y tranquilos. Así, conseguiremos que vivan con la tranquilidad que merecen.

Actividades de relajación para evitar o combatir problemas de salud

Las actividades de relajación para mayores son una herramienta efectiva para combatir diversos estados alterados y sus consecuencias. El principal problema es que estos estados, en especial los ansiosos, no solo afectan al estado de ánimo, sino que en muchos casos son también el origen de otros problemas de salud importantes como:

  • Obesidad
  • Diabetes
  • Presión arterial alta
  • Deficiencias cardíacas
  • Insomnio y otros trastornos del sueño
  • Aumento de las posibilidades de desarrollar Alzheimer

¿En qué consiste la relajación de las personas mayores?

La relajación es un estado de reposo físico y mental que aporta un profundo descanso, equilibra el metabolismo y el ritmo cardíaco, libera de tensiones musculares o psicológicas y produce bienestar, calma y tranquilidad.

Para lograr la tan deseada relajación, podemos acudir a ejercicios físicos, de movilidad, respiración, etc. Sigue leyendo para descubrir algunos de ellos.

Mindfulness

Practicar ejercicios de mindfulness tiene un impacto muy positivo a la hora de intentar controlar y/o rebajar el estrés y la ansiedad generados por una situación de incertidumbre.

¿En qué consiste esta práctica? Se trata de prestar atención de forma consciente a la experiencia del momento presente, sin preocuparnos por lo que ya ha pasado o por lo que puede o va a pasar.

En las sesiones que ponemos en práctica en El Cel Rubí, el objetivo es lograr un profundo estado de conciencia, y se usan varias técnicas para alcanzarlo. De esta manera, conseguimos que nuestra conciencia se relaje sin elaborar juicios sobre lo que sentimos o pensamos en ese momento.  Se le otorga un gran peso al aquí y ahora ya que focalizamos toda la atención en el momento presente.

Estos ejercicios se pueden practicar en sesiones cortas, de alrededor de media hora, y es preciso realizarlos en un lugar cómodo, agradable y sin ruidos estridentes que nos distraigan, a excepción de música suave y relajante.

Para el mindfulness la posición será simplemente sentarse cómodamente en el suelo (cada uno a su manera). La postura debe dejar la espalda en un ángulo recto para facilitar la respiración. Si es necesario pueden coger un cojín, una esterilla o una toalla para estar más cómodos. En las sesiones, buscaremos respirar profundamente, identificar las emociones, sentir el propio cuerpo, escuchar los sonidos que nos rodean o pensar en sabores y olores.

¿Qué beneficios aporta el mindfulness en las personas mayores?

  • Aliviar síntomas propios de la depresión o ansiedad.
  • Tener efectos positivos en la percepción del dolor.
  • Mejoras en la memoria, capacidad de concentración, autoconciencia e inteligencia emocional.
  • Mejora en la percepción de soledad.

Ejercicios de respiración

Nuestros mayores, a través de los ejercicios de respiración, pueden conseguir beneficios como reducir los síntomas de la ansiedad o, incluso, aliviar dolores físicos. Además de relajarse, aumentarán su capacidad pulmonar, bajarán las pulsaciones del corazón y restablecerán la función del diafragma.

Lo ideal es empezar por controlar las respiraciones. Para eso es recomendable realizar un ejercicio que contenga inspiraciones profundas.

Hay especialmente dos efectivos ejercicios de respiración, inspirando por la nariz y espirando por la boca: respiración recostado, sentados en un sillón con la espalda apoyada en el respaldo; y respiración de pie, con las piernas ligeramente separadas. Si nuestro mayor tiene que permanecer en la cama, también hay una serie de ejercicios que se pueden hacer tumbado.

Yoga y pilates

El yoga o pilates, al unir respiración, movimiento y estiramientos en un equilibrio perfecto, es una excelente opción. Es también muy beneficioso para las personas de la tercera edad.

Son actividades muy adecuadas para concienciar sobre nuestro cuerpo y lograr desconectar de los problemas diarios. Ya que se trata de aprender a respirar y mejorar la postura a través del fortalecimiento muscular.

Estiramientos

Dentro de la categoría de ejercicios de movilidad, junto al yoga y pilates, lo más básico es realizar los estiramientos correctos en las distintas zonas del cuerpo.

Las personas mayores deben mantenerse activas, pero sobre todo relajadas para que su calidad de vida no se reduzca con el tiempo, y para ello es muy necesario seguir una rutina diaria de ejercicios con los que se pueden evitar muchos males tanto físicos como psicológicos.

Lo que buscamos es que los músculos no se agarroten ni se atrofien con tanta facilidad. Pueden ser ejercicios muy simples, pero también son muy eficaces. En este sentido, cabe destacar que es necesario hacer hincapié en las extremidades y en la zona de los hombros y cuello que es donde más estrés se acumula.

Terapia ocupacional

La terapia ocupacional busca mantener y aumentar la autonomía de las personas mayores. Suele ser grupal, de forma que los residentes se liberan, se sienten más cómodos y comprendidos. Producen muchos momentos de diversión, escape y de risas, por lo que impera el buen humor. Una de nuestras terapias más populares entre nuestros mayores es la roboterapia.

Arteterapia

Ambiente relajado, música pausada y movimientos tranquilos para relajarnos y explorarnos a través del arte.

Es la combinación entre terapia ocupacional y arte, y constituye una forma eficaz de abordar trastornos propios de la edad como la demencia, enfermedades neurológicas como el alzhéimer o el párkinson y físicas como la artritis o la artrosis. Pintar, dibujar, recrear espacios… este tipo de ejercicios fomenta positivamente la relajación en ancianos y personas mayores, siendo también de mucha utilidad.

Los beneficios de las técnicas de relajación en personas mayores

Al lidiar a diario con numerosas responsabilidades y tareas, o con las demandas de una enfermedad, es posible que las técnicas de relajación no sean una prioridad. Sin embargo, siempre hay que apostar por ellas en la vida diaria en la residencia, tal y como hacemos en El Cel Rubí. Y es que los beneficios son incontables:

  • Disminuir la frecuencia cardíaca.
  • Disminuir la presión arterial, la frecuencia respiratoria, tensión muscular, dolor crónico, fatiga, la actividad de las hormonas del estrés, ira y frustración…
  • Mejorar la digestión, la atención y el estado de ánimo y la calidad del sueño.
  • Controlar los niveles de glucosa en la sangre.
  • Incrementar el flujo sanguíneo hacia los músculos más grandes.
  • Desarrollar la confianza para resolver problemas.
  • Aliviar el dolor de cabeza y/o musculares, en especial de espalda y cuello.
  • Aumentar la creatividad, sobre todo con alguna especie de “bloqueo mental”.
  • Reducir el estrés general, alcanzar la paz interior y el equilibrio emocional.
  • Aliviar los síntomas de la ansiedad.

Es importante recalcar que la relajación no pretende sustituir la visita médica diaria o sustituir un tratamiento que éste le haya prescrito, sino que es un complemento.

Conclusión

El control de la ansiedad en la vejez, o los propios ejercicios de relajación para un mayor bienestar, exigen el diseño de rutinas que permitan que el adulto mayor se mantenga en activo.

Las actividades de relajación para mayores a través de la respiración o la meditación son más efectivas cuando se combinan con el ejercicio físico y mental, como la terapia ocupacional o la arteterapia. La actividad moderada y adaptada al nivel de capacidad de cada persona permitirá tomar el control sobre todos aquellos aspectos que pueden repercutir de forma negativa en la salud física y psicológica de las personas mayores.


12 consejos para proteger a las personas mayores en verano

El verano es la época más calurosa del año, y cada vez sus temperaturas son más extremas. A causa de diversos factores, el calor afecta más a las personas mayores. Por tanto, para evitar trastornos como el golpe de calor, deshidratación o fatiga, es importante tomar medidas adicionales.

De esta manera, verano es una época del año donde se tiene que redoblar el cuidado y atención de los mayores y personas dependientes. Desde El Cel Rubí tenemos claro que el cuidador principal es el encargado de cubrir o ayudar en todas las esferas del residente, a nivel psíquico, físico, social y espiritual.

En este post, vamos a hablar sobre las principales recomendaciones para el verano específicas para las personas mayores.

1. Una vestimenta adecuada

Lo más aconsejable en verano es llevar ropa amplia de colores claros, transpirable, preferentemente lino y algodón, así como calzado fresco y cómodo. Además de cubrir la cabeza con gorras o sombreros para evitar la insolación.

Desde la residencia gestionamos el cambio de armario cuando llega el buen tiempo y recomendamos a los familiares ropa cómoda y fresca.

En verano es recomendable utilizar ropa con tejidos más frescos y que transpiren fácilmente

2. Mantener la casa fresca

El control de las temperaturas en distintos ambientes y también el corporal es primordial.

Cabe recordar que la tolerancia a la temperatura de nuestros mayores es reducida, por lo que debemos evitar la exposición a altas temperaturas para no tener episodios de hipotensión arterial, edemas en piernas, mareos…

Dentro de casa, ya sea en sus respectivos hogares, con la familia o en la residencia, hay que mantener constante un ambiente fresco no inferior a 23º si usamos aires acondicionados, apoyándonos en recursos como el abanico o los ventiladores.

En El Cel Rubí, mantenemos la temperatura en una media de 25º y la regulamos con la programación de AA. A su vez, realizamos ejercicios de movilización a primera hora de la mañana de lunes a viernes, y disponemos de terraza con zona cubierta y sombra para disfrutar del aire libre, combatiendo los edemas de piernas con butacas reclinables, la piscina de agua fría de la terraza y masoterapia.

3. Alimentación variada: más frutas y más verduras

El consumo de líquidos en la dieta es también fundamental, por lo que se recomienda aumentar las frutas, ensaladas y verduras durante estos meses, así como más pescado que carne. Al mismo tiempo, no son recomendables los procesos de digestión largos que requieren guisos o caldos a altas temperaturas.

En este tiempo, también hay que tener especial cuidado en la manipulación y conservación de los alimentos. Y es interesante fraccionar las comidas en cinco ingestas, en lugar de tres, realizando cenas ligeras.

4. Hidratación

Es quizá el principal pilar del cuidado de los mayores en verano. ¿Por qué? Porque tienen una disminución de la percepción de la sed, no sienten necesidad de beber, incluso si su cuerpo lo necesita.

Esta disminución de la ingesta va acompañada a menudo con la toma de diuréticos, lo que hace que aumente el riesgo de deshidratación. Es por eso que el cuidador debe controlar la cantidad de agua que bebe el anciano y cerciorarse de que es la suficiente, invitándole a beber aunque no tenga sed.

¿Cómo lo afrontamos en El Cel Rubí? En nuestra residencia contamos con una amplia variedad de líquidos como agua, zumos, horchata… siempre en nevera, preparados para la ingesta.

Para mantener a nuestros abuelos bien hidratados y fresquitos, realizamos tomas continuadas y siempre recomendamos a los familiares, en salidas al exterior de larga duración, que intenten llevar una botellita o parar a tomar algo para mantener la hidratación.

persona mayor bebiendo agua
Beber agua es importante en cualquier época del año, pero especialmente en verano para evitar la deshidratación por el calor y las altas temperaturas

5. Evitar bebidas con cafeína o alcohol

La cafeína y el alcohol estimulan y provocar alteraciones nerviosas en las personas mayores, y además favorecen la deshidratación.

6. Los cuidados para la piel

Los cuidados de la piel de personas mayores son más importantes si cabe durante el verano.

Los rayos solares pueden dañar nuestra piel y son el principal factor riesgo de desarrollo del cáncer de piel u otras enfermedades como la dermatitis crónica.

En el caso de las personas mayores, el sol incide de manera directa en la dermatoporosis, una condición que se caracteriza por la delgadez y la fragilidad cutánea que provoca el envejecimiento de la piel, así como en la progresión de la osteoporosis.

7. Realizar actividades al aire libre

Mantener el cuerpo activo mediante actividades al aire libre asegura una mayor autonomía del anciano y evita caídas inesperadas, reduciendo su miedo a caminar solo.

Además, el verano favorece el contacto con la naturaleza y contribuye a aumentar las actividades compartidas con toda la familia. Son estas relaciones sociales las que hacen afrontar la vejez con una actitud positiva, ayudan a mejorar la autoestima y reducen el riesgo de presentar dependencia. Al respecto, es recomendable hacer ejercicio a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

La gorra nunca debe faltar en las salidas durante el verano para proteger a nuestros mayores.

8. Controlar las horas de sueño

Para conseguir controlar las horas de sueño, es interesante mantener unos horarios fijos y realizar algo de ejercicio durante el día, lo que aumenta el cansancio y la sensación de sueño, ayudándoles a dormir mejor.

9. Evitar salidas en horas de máximo calor pero salir al aire libre

Los paseos al aire libre, estirar los músculos y disfrutar de la sombra y los atardeceres, son beneficiosos para la salud mental, emocional y física. Eso sí: es obligado evitar las horas de más calor, habitualmente de 11 a 17 horas.

10. Cuidado de los ojos

En verano exponemos a los ojos a ciertas condiciones que pueden ser perjudiciales, sobre todo en ancianos o personas mayores, ya que suelen sufrir problemas o enfermedades oculares.

Para evitar la sequedad ocular y otras consecuencias del verano en los ojos, debemos utilizar unas buenas gafas de sol, no mirar directamente al sol, usar gorro o sombrero y lavarse las manos y ojos a menudo para evitar irritaciones.

11. Vigilar la tensión arterial

El calor afecta a la tensión. Muchos tratamientos para personas de la tercera edad están relacionados con ésta, lo que provoca que sea indispensable su control.

12. Usar protección solar

Además de evitar la exposición al sol, en la medida de lo posible, entre las 11 y las 17 horas, durante el tiempo que la persona mayor esté al aire libre debe utilizar un bloqueador solar o crema solar con un factor de protección alto, como mínimo factor 20.

Para que estas cremas sean realmente útiles, es necesario aplicarlas sobre la piel bien seca 30 minutos antes de exponerse al sol. Es importante recordar que la piel de los mayores es más sensible y débil, por ello debemos asegurarnos de que utilizan protección solar adecuada al salir a la calle, especialmente en manos y cara.


La comida texturizada en las residencias de ancianos

La alimentación texturizada favorece que las personas con parálisis cerebral y problemas de deglución vuelvan a disfrutar de la comida, además de forma segura y participando en la vida social del centro.

Hoy queremos hablaros de la comida texturizada, una de las formas de alimentación con mayor potencial y que más bienestar aportan a nuestros mayores.

Esta dieta texturizada es un eficiente potenciador del apetito por la variedad de platos que se pueden degustar. A su vez, beneficia la salud nutricional, repercute en el bienestar funcional y genera una mayor autonomía en la alimentación de las personas que no pueden ingerir alimentos con su solidez habitual.

Además de conocer sus ventajas, es importante saber también en qué consiste exactamente, cómo se logra y qué supone para la dieta en personas mayores.

¿Qué es la comida texturizada?

Cuando hablamos de alimentos texturizados o texturización de alimentos, nos referimos a una técnica que permite dar a los alimentos una consistencia segura y atractiva para las personas con disfagia. Es decir, mediante la texturización de alimentos, logramos la consistencia adecuada en las comidas y para que las personas con problemas para masticar y digerir puedan hacerlo sin problemas.

Gracias a la comida texturizada podemos reintroducir alimentos en la dieta que el usuario ha ido eliminando por riesgo de atragantamiento, a la vez que se mantienen todas las propiedades nutritivas.

Beneficios y ventajas de la comida texturizada

El principal beneficio de la comida texturizada de El Cel Rubí es que nuestros residentes TODOS disfrutan del mismo menú, no hay distinción entre el menú basal y el de textura modificada, en caso de tener problemas de alimentación, recuperan el gusto por la comida, previniendo así problemas de desnutrición y otras complicaciones derivadas.

Las personas que tienen problemas para masticar y tragar pueden no ser capaces de ingerir alimentos de forma habitual y consistente. Con la texturización, podemos preservar los colores, sabores y olores originales, aumentando de manera significativa el grado de satisfacción ante la comida.

En suma, nos permite elaborar platos más fáciles de ingerir, pero gastronómicamente apetecibles, ya que esa nueva textura que se intenta conseguir respeta en lo posible la que tenía el alimento antes de ser tratado.

La alimentación, además de proporcionar los nutrientes necesarios para la vida y la buena salud, conlleva también un importante aspecto social: la gratificación de compartir buenos momentos a la mesa en compañía.

Por otro lado, la masticación estimula el cerebro. Numerosos estudios confirman que la masticación activa muchas zonas del cerebro, sobre todo las relacionadas con el movimiento y la atención. Esto aumenta al mismo tiempo el flujo sanguíneo y la actividad cardíaca y vascular, lo que se asocia con la mejora de la memoria inmediata y las facultades de cálculo.

chef-cocinando

 

Problemas en la deglución y la alimentación de la tercera edad

La correcta alimentación de la tercera edad es algo tan delicado como esencial para su salud.

Fruto de diferentes tipos de enfermedades y del propio proceso de envejecimiento, buena parte de las personas mayores tiene dificultades a la hora de masticar, tragar o ingerir alimentos. Así, pueden surgir otros problemas relacionados. Uno de ellos es la disminución del apetito y dificultad para masticar y tragar alimentos. Es decir: con el paso de los años, las personas mayores incorporan cada vez menos alimentos. Esto puede derivar en falta de nutrientes suficientes, debilitamiento del cuerpo y el sistema inmunológico, etc.

En datos, la disfagia -dificultad para tragar de forma segura y eficaz- afecta a más del 30% de personas que han sufrido un ictus, y afecta especialmente en el Parkinson y Alzheimer. Y los problemas de masticación afectan casi al 40% de personas a partir de los 65 años.

Las consecuencias de la disfagia, como vemos, pueden resultar graves, porque la dificultad a la hora de deglutir los alimentos puede llevar a la desnutrición y, además, provocar importantes problemas a nivel psicológico en la persona que lo padece.

Al optar por preparados triturados o cremas, podemos suplir la falta de nutrientes, pero dejando de lado un proceso muy importante: la masticación. Y es que las preparaciones de alimentos triturados y convertidos en purés o papillas no dan lugar a una correcta insalivación, dado que no hay masticación previa.

Ante estas situaciones, las técnicas de texturización pueden hacer que las personas con problemas de deglución, de masticar e ingerir, puedan disfrutar de las comidas sin perder ningún nutriente esencial en el proceso, amén de otros beneficios aparejados. Os los contamos a continuación.

¿En qué consiste la texturización?

La texturización, lejos de lo que se pueda pensar a primera vista, no es tan solo el tradicional triturado o puré. Va mucho más allá. Hablamos de un conjunto de técnicas que respetan la consistencia de cada alimento, conservando todos sus nutrientes y esas propiedades, como el aroma o el color, que lo convierten en atractivo. Es decir: modificar la comida lo justo para lograr que resulte más fácil de masticar y deglutir.

De esta manera, texturizar un alimento consiste en transformar su textura, viscosidad y consistencia para poder adecuarlo a las necesidades de las personas con dificultades de masticación o deglución.

Para texturizar no es necesario contar con equipos específicos, pero sí hay que conocer las técnicas y emulsionadores de los que disponemos actualmente, básicamente, procesamos los alimentos de manera distinta, por ejemplo espesando líquidos o triturando sólidos, o incluso dando a los líquidos una consistencia semisólida como en el caso de las cremas de verduras, los purés, los yogures o las natillas, es imprescindible conocer que alimentos o preparados podemos utilizar para realizar estas técnicas que NO interfieran en el sabor, y que una ensalada, siga sabiendo a ensalada sea cual sea su textura.

Además, existen diferentes niveles de texturización según las necesidades de masticación y deglución de la persona, y las características propias de cada alimento.

Dieta y alimentación de nuestros mayores

El envejecimiento poblacional ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas, y más lo hará a corto y medio plazo.

Este envejecimiento es un proceso fisiológico natural e irreversible del organismo que provoca cambios en la estructura y función de los diferentes sistemas. Una de las consecuencias es que las personas mayores constituyen un colectivo particularmente vulnerable a la malnutrición.

Para ello, debemos contar con una dieta saludable para las personas mayores, adaptada a cada condición, contexto y situación. Eso es lo que buscamos en nuestro día a día en El Cel Rubí. Y es que es fundamental que nuestros mayores prosigan con una dieta lo más sana y personalizada posible.

Para ello, la primera opción es optar por una dieta variada y rica en alimentos con nutrientes como las proteínas, vitaminas y minerales, tales como la leche y productos lácteos, carne, huevos, pescado, pan, cereales, frutas y verduras, comida tradicional y sin ultra-procesados.

En el Cel Rubí nos preocupamos cada día de que nuestros residentes y usuarios del centro mantengan una alimentación adecuada y equilibrada, revisada y actualizada periódicamente por un facultativo, pero sobre todo que sea del agrado de los usuarios del centro.

Nuestros menús, tanto normales como texturizados, evitan carencias típicas como la repetición, exceso de alimentos fritos y embutidos, abuso de sopas y purés como platos principales, falta de adaptación a las diferentes patologías de este colectivo, etc. En nuestros centros, aseguramos a cada residente los nutrientes energéticos, proteínicos, de Carbohidratos, grasas, minerales, fibra, etc. necesarios para su correcta alimentación.

En definitiva, el diseño de una comida y un menú en la residencia de mayores es pieza clave del envejecimiento saludable, y siempre apostando por los alimentos texturizados para facilitar el mantener gustos y mejorar la presentación de los platos.


Las terapias no farmacológicas en las residencias de mayores

En El Cel Rubí, las Terapias No Farmacológicas (TNF) son uno de los elementos en los que nos apoyamos para lograr una importante mejora de la calidad de vida de nuestros mayores.

En la atención a diversas patologías asociadas al envejecimiento y el deterioro cognitivo, y especialmente en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, encontramos una serie de terapias basadas en distintas técnicas que persiguen la mejora de la calidad de vida del paciente, y sin emplear agentes químicos o fármacos. Hablamos de las terapias no farmacológicas.

¿Qué son las terapias no farmacológicas?

Los tratamientos no farmacológicos (TNF) en personas mayores son toda intervención ajena al uso de medicamentos, fundamentada científicamente, realizada sobre el paciente o el cuidador y que tiene el potencial de obtener un beneficio sobre los principales síntomas de diferentes enfermedades neurodegenerativas.

Es importante recalcar que las TNF son un complemento del tratamiento farmacológico, pero ni lo excluyen ni lo sustituyen. Se trata de intervenciones para optimizar la cognición, mejorar el estado de ánimo, la conducta y la funcionalidad de los pacientes.

Hablamos de un proceso individualizado y adaptado, que parte de un análisis detallado, y que normalmente incluye un diagnóstico clínico y una valoración neuropsicológica.

Gracias a las terapias no farmacológicas, podemos retrasar los estados de demencias y el deterioro cognitivo en general. Este tipo de terapias fomentan que el cerebro sea capaz de realizar cambios y modificaciones a nivel estructural y funcional, es decir, aumentan la plasticidad cerebral.

Al mismo tiempo, las terapias no farmacológicas conllevan menos efectos secundarios y son más económicas. En décadas pasadas, este tipo de terapias se centraban en estimulación cognitiva y tareas de memoria. Sin embargo, paulatinamente se han ido focalizando en aspectos cognitivos, motivacionales, emocionales, de aprendizaje, actividad física, ocio significativo…

Las investigaciones han evidenciado que las TNF pueden ser tan o más efectivas que el empleo de fármacos para mejorar la calidad de vida de las personas. 

Objetivos de las terapias no farmacológicas

Las intervenciones no farmacológicas en personas mayores buscan optimizar las funciones cognitivas, conductuales y funcionales, y contribuir a satisfacer ciertas necesidades que presentan los cuidadores.

Con el envejecimiento, pueden surgir modificaciones en el funcionamiento cognitivo, ya sea disminución de la atención, ralentización del procesamiento de la información, declive de la memoria y de las funciones ejecutivas...

Más allá del tipo de envejecimiento y su impacto en cada persona, numerosas patologías que surgen durante la vejez no tienen un tratamiento eficaz, lo que impulsa a complementar el tratamiento farmacológico con las intervenciones no farmacológicas o psicosociales, que pueden ser diversas. Pero todas ellas comparten los mismos objetivos terapéuticos:

  • Estimular y mantener las capacidades mentales
  • Evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales
  • Dar seguridad e incrementar la autonomía personal del paciente
  • Estimular la propia identidad y autoestima
  • Minimizar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas
  • Mejorar el rendimiento cognitivo y funcional
  • Incrementar la autonomía personal en las actividades de la vida diaria
  • Mejorar el estado y sentimiento de salud
  • Mejorar la calidad de vida del paciente y de los familiares y/o cuidadores

Problemas y hándicaps de las terapias farmacológicas en el paciente geriátrico

La toma de medicamentos por parte de nuestros mayores es algo imprescindible en muchos casos.

La disminución de la morbimortalidad fruto del progreso sanitario y social, junto al descenso de la natalidad, ha dado lugar a un importante envejecimiento poblacional. En España, cerca de un 20% de la población supera los 65 años. Además, más de un millón de personas supera los 80 años en nuestro país. Este colectivo poblacional es el que concentra la mayor parte de la prescripción farmacológica, especialmente por los factores de riesgo y enfermedades crónicas asociados. Factores que suelen coincidir de forma múltiple (comorbilidad).

Teniendo en cuenta que en los ancianos la polifarmacia, la autoprescripción, el mal uso de fármacos, las interacciones farmacológicas y las reacciones adversas a medicamentos (RAM) son más habituales de lo que quisiéramos, es fundamental analizar cada caso en concreto. Y ver la problemática de su diferente respuesta farmacológica, la falta de adherencia, los problemas de comorbilidad, etc. como elementos cruciales a los que desde el Cel Rubí damos respuesta mediante la ayuda de las terapias no farmacológicas.

Principales terapias en la actualidad

Entre las TNF orientadas al paciente más utilizadas, encontramos la intervención conductual, el ejercicio físico, estimulación cognitiva y/o sensorial, musicoterapia, reminiscencia, relajación muscular, terapia asistida con robots, psicomotricidad o el uso de realidad virtual, entre otras.

Un ejemplo práctico es la roboterapia. En El Cel Rubí apostamos por la roboterapia para jugar y acompañar a personas con deterioro cognitivo avanzado y generar efectos en nuestros mayores como el placer o la relajación. En este enlace podéis ver en qué consiste.

La estimulación cognitiva es quizá la que tiene como bagaje un mayor apoyo empírico, siendo incluso propuesta como la primera intervención que se debe realizar en las demencias.

Conozcamos algunas de ellas:

Terapia de Orientación a la Realidad (OR)

La Terapia de Orientación a la Realidad (OR) se basa en la presentación de información relacionada con la orientación tanto temporal, como espacial y la propia identidad, para proporcionar a la persona comprensión acerca de sí misma y de lo que la rodea.

Psicomotricidad y Fisioterapia y Estimulación Motora

Es la estimulación de las capacidades intelectuales y físicas a partir del movimiento, con el ritmo, la respiración, el equilibrio, tono muscular, etc. Favorece la expresión y la estimulación sensorial, facilitando la comunicación a través del lenguaje corporal y aumenta el confort y la calidad de vida del paciente y de su familia.

Terapias con animales

Es el uso de animales de compañía, habitualmente perros y gatos, para motivar al paciente y provocar una mejoría global tanto cognitiva, afectiva como social. El uso de robots, permite un mejor control sobre las reacciones de los animales que participan en las terapias, así como un mayor control sobre la terapia.

Musicoterapia

La música como herramienta terapéutica lleva a las personas a acceder a sus emociones y recuerdos gracias a la producción y audición de la música.

Terapia de reminiscencia

Es el proceso natural de la mente que persigue traer de nuevo a la conciencia experiencias vividas en el pasado, así como conflictos pendientes por resolver. Esta terapia del recuerdo se basa fundamentalmente en la realización de sesiones (individuales o grupales) en las que se estimula a los participantes a recordar hechos y acontecimientos personales o sociales del pasado.

Estimulación Cognitiva

Son los procedimientos y técnicas para lograr el máximo rendimiento intelectual, la mejor adaptación familiar y social en los sujetos que sufren un proceso degenerativo. Se basa en la plasticidad sináptica y fundamentalmente se emplean estrategias de restauración, compensación y sustitución de las funciones cognitivas. ¿Cómo? Mediante modificaciones ambientales, entrenamiento de habilidades compensatorias o reentrenamiento directo de las áreas comprometidas. Es decir: estimular el cerebro para la mejora de las funciones cognitivas y la optimización de su rendimiento, potenciando las capacidades preservadas y persiguiendo frenar en lo posible la progresión del deterioro.

Estimulación multisensorial - Snoezelen

Se trata de uno de los métodos que está ganando más importancia y popularidad en la actualidad, y del que os hemos hablado largo y tendido en el Cel Rubí.

El enfoque “Snoezelen” asume el mundo como lugar en el que vivimos en constante mezcla de luces, sensaciones, gustos, experiencias táctiles, etc. mediante nuestros órganos sensoriales. Esto se puede configurar como terapia para provocar el despertar sensorial de las personas, favoreciendo la comprensión con nosotros mismos y el entorno mediante actividades significativas y estímulos. Por ello, las salas multisensoriales Snoezelen son espacios interactivos pensados para la estimulación de los sentidos, buscando mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad y personas mayores con deterioro cognitivo severo o demencia, cuyas capacidades motoras y neurológicas están afectadas.

La actividad física

La actividad física supone una de las funciones cognitivas más relevantes entre las involucradas en el mantenimiento de las actividades de la vida diaria y del funcionamiento independiente. En nuestro caso, la Actividad Física Adaptada es considerada una terapia no farmacológica de múltiples beneficios. Para ello, es fundamental el trabajo multidisciplinar de todos los integrantes de la clínica.

Talleres para mayores

Es una de las terapias genéricas más eficaces con el fin de tener un buen envejecimiento, tanto en salud física como mental. Es crucial para cualquier persona mayor poder realizar talleres que estimulen las tres áreas: física, cognitiva y social.

Existen talleres de todo tipo. En El Cel Rubí apostamos por actividades relacionadas con el ingenio, como los juegos de mesa, los crucigramas y pasatiempos; la lectoescritura, gerontogimnasia, risoterapia, Mindfulness, Arteterapia, etc.

Entrenamiento en Actividades de la Vida Diaria

Consiste en la práctica guiada, con el mínimo de ayuda que sea posible, de actividades de la vida diaria del residente.

Programas de Psicoestimulación

Son programas concretos que mezclan distintos tipo de actividades para trabajar varias habilidades y capacidades, ya sean la orientación, lenguaje, atención, memoria, cálculo…

Ventajas y beneficios de las terapias no farmacológicas

Los primeros estudios para aplicar estas terapias indicaron que eran muy beneficiosas para personas con algún tipo de demencia y sus familiares. Sin embargo, a lo largo de los años y por nuestra experiencia propia, podemos asegurar que estas terapias impactan positivamente en cualquier persona, tenga enfermedades neurodegenerativas o no. Por otro lado, los beneficios son múltiples pero individualizados en cada usuario.

A grandes rasgos, hablamos de:

  • Prevenir futuros problemas cognitivos y deterioros en la salud
  • Tienen menos efectos secundarios
  • Evitar el aislamiento social, la desconexión con su entorno, y mejorar las relaciones sociales
  • Reforzar y mantener las capacidades y habilidades, así como estimular la propia identidad y autoestima.
  • Poder comunicarse y expresar sentimientos y emociones con mayor seguridad
  • Estimular, potenciar o mantener las capacidades del paciente.
  • Menguar el estrés y evitar reacciones psicológicas anómalas.

En definitiva, mejorar la calidad de vida de la persona enferma y sus familiares y cuidadores.


Las salas de estimulación multisensorial o Snoezelen

Con el reto de mejorar la calidad asistencial y lograr una mejor calidad de vida para nuestros mayores, en las últimas décadas han ido apareciendo y desarrollándose nuevas estrategias de intervención en el ámbito psicogeriátrico.

Uno de los métodos que está ganando más importancia y popularidad en la actualidad es la intervención mediante la estimulación multisensorial o Snoezelen.

Este concepto se desarrolló en Países Bajos en los años 70 como Terapia No Farmacológica (TNF) y está pensado para proporcionar sensaciones y estímulos específicos a la persona, buscando su bienestar e interacción con el entorno y contribuyendo a la organización cerebral, la comunicación y el aprendizaje.

 

La práctica de Terapias No Farmacológicas (TNF)

En El Cel Rubí las Terapias No Farmacológicas (TNF) son uno de los elementos en los que nos apoyamos para lograr una importante mejora de la calidad de vida de nuestros mayores.

¿Qué son las Terapias No Farmacológicas?

Se trata de toda intervención ajena al uso de medicamentos, con fundamento científico, realizada sobre el paciente o el cuidador y potencialmente capaz de obtener un beneficio relevante sobre los principales síntomas de diferentes enfermedades neurodegenerativas.

Por lo tanto, las TNF son un complemento del tratamiento farmacológico, sin excluirlo ni sustituirlo. Hablamos de intervenciones dirigidas a optimizar la cognición, mejorar el estado de ánimo, la conducta y la funcionalidad de los pacientes. Siempre, desde entretenimiento y la diversión, fomentando actividades lúdicas y la participación social.

Gracias a su condición de actividad grupal, se favorece la conexión con el entorno, las relaciones interpersonales y la comunicación.

Un ejemplo es la roboterapia. En El Cel Rubí apostamos por la roboterapia para jugar y acompañar a personas con deterioro cognitivo avanzado y generar efectos en nuestros mayores como el placer o la relajación. En este enlace podéis ver en qué consiste.

Hoy, no obstante, queremos hablaros de una de las principales actividades terapéuticas englobadas en el campo de las TNF que desarrollamos en nuestros centros: la Sala de estimulación multisensorial – Snoezelen.

 

¿Qué son las salas Snoezelen?

El enfoque “Snoezelen” procede de los términos explorar y soñar, así como de la teoría de la Integración Sensorial de Jean Ayres.

Es un concepto que asume el mundo como lugar en el que vivimos en constante mezcla de luces, sensaciones, gustos, experiencias táctiles, etc. mediante nuestros órganos sensoriales.

Esto se puede configurar como terapia para provocar el despertar sensorial de las personas, favoreciendo la comprensión con nosotros mismos y el entorno mediante actividades significativas y estímulos.

Por lo tanto, las salas multisensoriales Snoezelen son espacios interactivos pensados para la estimulación de los sentidos, buscando mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad y personas mayores con deterioro cognitivo severo o demencia, cuyas capacidades motoras y neurológicas están afectadas.

 

Características de las salas multisensoriales Snoezelen

El espacio Snoezelen es una sala adaptada con material ya preparado para proporcionar experiencias sensoriales diversas. Lo que busca es lograr un ambiente de estimulación facilitando la exploración, el descubrimiento y el disfrute de diferentes experiencias sensoriales. Es lo que conocemos como “despertar sensorial”.

De esta manera, las actividades que desarrollamos en estos espacios están planificadas según las circunstancias y necesidades de los usuarios que participan en ellas, para ofrecer un servicio personalizado velando en todo momento por nuestros mayores.

Estos espacios proporcionan ambientes cálidos y de bienestar, lo que permite a la persona trabajar las capacidades conductuales y emocionales. Los elementos que han de estar presentes en un espacio Snoezelen varían en función del tipo de sistema sensorial que estimula: táctiles, vibratorios, vestibulares, visuales, auditivos, gustativos y olfativos.

Objetivos y enfoque de las intervenciones

Estas salas suponen un medio muy efectivo para trabajar múltiples objetivos de intervención enfocados a mejorar la calidad de vida de las personas, tales como:

  • Motores: Coordinación motora y manual, rangos de movimiento, control de la postura…
  • Sensoriales: Registrar varias sensaciones, ya sean táctiles, visuales, auditivas, olfativas, propioceptivas o vestibulares.
  • Cognitivos: Niveles de atención y alerta, integrar conceptos, memoria, resolver problemas…
  • Psicosociales: Iniciativa, madurez emocional, respetar turnos y roles, autoestima…

 

Beneficios de las salas Snoezelen

La estimulación sensorial es especialmente beneficiosa, por ejemplo, en personas con Alzhéimer o deterioro cognitivo severo, ya que tienen dificultades para controlar sus habilidades psicomotrices.

En cualquier caso, usar entornos multisensoriales tiene beneficios inmediatos en el estado de ánimo de nuestros mayores, así como en sus capacidades. Algunos de estos beneficios son:

  • Mejorar la confianza en uno mismo y potenciar el autocontrol, la atención y la concentración.
  • Mejorar la autoestima mediante la posibilidad de elección, reduciendo el estrés y mejorando de paso su estado de ánimo.
  • Mantener el contacto con el entorno y hacer que el cerebro continúe siendo receptivo a los estímulos.
  • Estar más activos y alerta, disminuyendo la apatía y el aburrimiento.
  • Rebajar las alteraciones conductuales de agresividad y las de agitación, hablando más espontáneamente, relacionándose mejor, etc.
  • Aumenta la duración de la mirada dirigida a las personas de referencia.
  • Maximización de la plasticidad neuronal.
  • Incentivar la exploración, la experimentación, la creatividad y la comunicación.

La evidencia nos indica que los entornos multisensoriales Snoezelen son óptimos para personas con:

  • Discapacidad intelectual y trastornos generalizados del desarrollo.
  • Ictus, fracturas, depresión o párkinson.
  • TEA, RETT y trastornos de conducta.
  • Demencias y enfermedad de Alzheimer.
  • Daño cerebral y otras patologías neurológicas.

 

Elementos y actividades en las salas multisensoriales

En el Cel de Rubí, la sala multisensorial Snoezelen representa un recurso muy edificante y efectivo que ayuda al terapeuta ocupacional, educador social y psicólogo a crear ambientes de sosiego y relax, agradables, accesibles tanto física como cognitivamente, capaces de estimular los sentidos y facilitar la interacción de las personas mayores con otros residentes, sus familias, entorno e incluso con los cuidadores.

Para que las personas mayores pueden trabajar la memoria, la comunicación e incluso la coordinación psicomotriz, en las salas multisensoriales Snoezelen se recrean atmósferas mediante el uso de luces, aromas, música, sonidos y texturas.

Algunos ejemplos:

  • Para el tacto, podemos usar cajas con distintos productos de diferentes tamaños, formas y texturas, o telas de diferentes texturas.
  • Para la vista, tubos que cambian de color, fibra óptica, elementos con efectos al proyectarse…
  • Para el olfato, la difusión de aromas.
  • Para el gusto, masticadores y/o mordedores.
  • Para el oído, música de ambiente, instrumentos, proyección de música e imagen…

De esta manera, materiales como la cama de agua, sillón vibro-acústico, tubo de burbujas, luz negra o bola disco, que son materiales eficaces pero muy caros, pasan a un segundo plano, ya que para su introducción se necesita un mayor apoyo humano para poder utilizarlos y una mayor inversión, lo que convierte a las salas multisensoriales en un espacio muy costoso y de escaso provecho.

Para llegar al mayor número de usuarios y poder implementar dichas salas, tanto materiales como terapias deben ser accesibles económicamente y a su vez poder dirigir la terapia o actividad con un único profesional, siendo la sesión 1:1 o en grupo reducido.

En El Cel Rubí utilizamos diversidad de materiales con los que el terapeuta aplica estímulos, ya sea para la activación y el aprendizaje o en busca de la relajación y el bienestar. Y siempre, realizando una evaluación continua de los residentes para adaptar cada elemento y actividad a sus capacidades.

 

Conclusiones

El principal objetivo de las residencias de ancianos es garantizar la calidad de vida y bienestar de las personas mayores. Especialmente, cuando el deterioro cognitivo y funcional asociado con enfermedades típicas de la edad está presente, ya sea Alzheimer, demencias... Por ello, contar con espacios adaptados como las salas multisensoriales es fundamental.

Se ha demostrado que, a través de la estimulación sensorial y cognitiva, la agitación se reduce y el deterioro cognitivo, sensorial y funcional se ralentiza.

Se trata de una terapia que forma parte de las terapias no farmacológicas, muy presentes en la residencia El Cel Rubí. Es, en definitiva, un complemento perfecto al resto de actividades que buscan mejorar la calidad de vida y el trato individualizado del paciente.

De esta forma, apostamos por el uso de materiales simples para realizar terapias y actividades sensoriales, asegurándonos de que estas actividades llegan a todos los usuarios que pueden beneficiarse de ellas. Por supuesto, siendo llevadas a cabo por la terapeuta ocupacional, educador social o psicóloga, en paralelo con otras actividades del centro, lo que asegura un éxito y el máximo rendimiento de nuestra sala multisensorial.


curatela

Incapacitación legal, tutelaje y curatela en España: un nuevo paradigma

Desde 2021, la tutela y la incapacitación judicial han dejado paso a la figura de la curatela.

En septiembre de 2021, se implementó en España una nueva ley que ha cambiado los paradigmas respecto a la capacidad jurídica de las personas con discapacidad.

Una importante parte de la población, fundamentalmente en la vejez, suele presentar un deterioro de su capacidad de juicio, de sus facultades y de otras capacidades cognitivas que les impide la correcta toma de decisiones para manejar su persona y asuntos económicos.

Por ello, es importante conocer la situación actual respecto a la antigua figura de la incapacitación judicial.

Cambios legislativos: adiós a la tutela y la incapacitación legal

Si hablamos de cambios, el principal es que es que ya no existe la tutela, la patria potestad prorrogada ni especialmente la incapacitación judicial, una situación que suponía la imposibilidad de una persona de tomar decisiones por su discapacidad psíquica, intelectual o física.

Actualmente, contamos con medidas de apoyo a la persona con discapacidad, como es el caso de la curatela, para promover la toma de decisiones voluntaria de las personas.

Así, las modificaciones más importantes que introdujo la nueva ley para sustituir la incapacitación judicial son:

  • Desaparición de la posibilidad de incapacitar, a través de una demanda judicial, a una persona con discapacidad intelectual.
  • Desaparición de la figura de la tutela, esto es, que ya no es posible que otra persona distinta a la que posee la discapacidad tome decisiones legales o médicas directamente por ella.
  • Desaparición de la patria potestad prorrogada, la que se ejerce sobre los hijos una vez que hayan cumplido la mayoría de edad.

Medidas preventivas ante la pérdida de capacidad o toma de decisiones

El derecho a decidir es un derecho fundamental del ser humano, un derecho que además no desaparece por el mero hecho de hacernos mayores. Sin embargo, distintas enfermedades como demencia o Alzheimer, así como otros tipos de deterioro cognitivo o patologías, pueden limitar o impedir la capacidad de tomar decisiones.

En algún momento de nuestra vida, especialmente en personas ya ancianas, esa capacidad de decidir se puede ver alterada. Para este hecho, disponemos de tres alternativas que son la “prevención” de dichas situaciones, con el fin de decidir con antelación aquello que queremos hacer.

  • El Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), también llamado Testamento Vital, es un documento legal en el que una persona mayor de edad, capaz y actuando libremente, manifiesta su voluntad respecto a los cuidados y tratamientos médicos que quiere recibir en caso de que se encuentre en una situación en la que no pueda decidir por sí misma o expresar libremente su voluntad.
  • Poderes notariales y mandatos preventivos son un poder preventivo mediante documento notarial por el que una persona designa a otra para que le represente y defienda sus intereses en caso de perder la capacidad y para poder manifestar su voluntad.
  • Autocuratela: Mediante escritura pública, y previendo situaciones que puedan limitar su capacidad de decidir, una persona mayor de edad puede nombrar a o varias personas como “curadores”, quienes podrán representarle en los ámbitos que la persona decida previamente. También, en el mismo acto, tiene la posibilidad de excluir a otras personas de esta función.

¿Qué sucede cuando no podemos tomar medidas preventivas?

No obstante, en numerosas ocasiones no podemos llegar a manifestar nuestra voluntad con suficiente antelación, bien por falta de previsión, bien por la repentina aparición de una patología incapacitante.

Al respecto, existen una serie de medidas que deben tomar nuestros familiares o personas de referencia si ya nos encontramos con limitaciones en nuestra capacidad de decisión.

Tutela y/o curatela

Tras el cambio de paradigma con la nueva ley aprobada en 2021, la tutela se ha sustituido, principalmente, por una curatela representativa o la aplicación de un sistema de apoyos voluntarios.

La curatela es la principal medida de apoyo a la persona con discapacidad. Este instrumento se aplica cuando no sean suficientes las medidas voluntarias y se requiera de una asistencia continuada.

Es decisión de la justicia dictaminar quién establecerá los actos en los que se prestará el apoyo y, excepcionalmente, aquellos en los que se representará en la toma de decisiones.

¿Quiénes pueden ser curadores?

Podrán ser curadores:

  • Toda persona mayor de edad apta para la función.
  • Fundaciones o personas jurídicas sin ánimo de lucro que trabajen en la asistencia de personas con discapacidad

Trámites y procedimiento de la curatela

Cuando no existe otra medida de apoyo suficiente para la persona que tiene discapacidad, la curatela parte de una resolución motivada de la autoridad judicial.

En aquellos supuestos que lo precisen, en dicha resolución se fijarán también por dicha los actos concretos de representación del curador. Dicha resolución no puede incluir en ningún caso la mera privación de derechos.

Derechos y obligaciones de los curadores

  • El curador deberá actuar según los principios que rigen esta ley y en los actos jurídicos expresados en su designación.
  • Está obligado a presentar una rendición periódica de cuentas establecida en la justicia.
  • Mostrar la rendición de cuentas cada vez que lo solicite el Ministerio Fiscal de manera independiente al punto anterior.

La sustituta de la tutela

La curatela es también lo más similar a la incapacitación legal para personas con limitaciones en su capacidad de decisión. Con la nueva ley, la curatela deberá ser revisada periódicamente en un plazo máximo de tres años y especificar siempre aquellas medidas de apoyo que son necesarias, es decir, concretando los actos en los que la persona no está capacitada para actuar libremente. Por ello, se debe tratar la limitación de esta “incapacidad” sólo en aquellos ámbitos en los que sea estrictamente necesario.

De la misma forma que la autocuratela, requiere de toma de posesión del cargo mediante un letrado de la administración de justicia  y presentar anualmente un resumen de las actuaciones realizadas respecto a la persona de quien se ejerce la curatela.

Cuando la persona no tiene familiares directos que ejerzan este cargo, puede designarse a una fundación tutelar que actuará en nombre y representación del residente, la cual deberá rendir cuentas periódicamente a la autoridad judicial.

En conclusión, la curatela es la figura que sustituye a la antigua tutela y busca acompañar y promover el desarrollo de la persona con discapacidad, atendiendo al deseo, voluntad y preferencias en la medida proporcional a la necesidad del afectado.

Defensor judicial

De esta figura legal solo se hará uso cuando el curador no pueda prestar el apoyo necesario o cuando existan conflictos de intereses entre la persona y su curador. Será el defensor judicial quien respete, comprenda e interprete los deseos y preferencias de la persona y decidir en función de ello.

Guarda de hecho

Decimos que existe una situación de Guarda de Hecho cuando una persona física o una institución presta espontáneamente a una persona desvalida (discapacitado, anciano, etc...) los cuidados y atenciones que necesita sin que medie sentencia o resolución administrativa que así lo disponga. Por tanto, en las residencias la guarda de hecho suele aplicarse en situaciones en las que no existe un familiar directo que pueda hacerse cargo de la persona que ingresa. En este caso la guarda la puede ejercer la directora del propio centro o un familiar no directo previa comunicación al juzgado de primera instancia.

Aquel que ejerza la guarda de hecho necesitará autorización judicial para cualquier acto que realice representando a la persona de quien asume la guarda, y solo podrá realizar gestiones muy básicas para garantizar el bienestar de la persona.

SI la guarda de hecho la ejerce un familiar no directo, posteriormente siempre podrá iniciar los trámites necesarios para ejercer la curatela, lo que le permitirá actuar en todos los ámbitos de la vida del residente que el juez considere oportuno sin necesidad de autorización previa por parte de la Autoridad judicial.

Medidas clave en la residencia

Estas medidas y figuras permiten a los residentes y usuarios del Centro Residencial El Cel de Rubí tener a una persona de confianza que en caso de padecer cualquier enfermedad que limite su capacidad de decisión, defienda sus derechos e intereses y que, por supuesto, escuche, respete y comprenda sus deseos y su voluntad más allá de su opinión particular.


La figura del terapeuta ocupacional

En el post de hoy analizamos la función de la terapia ocupacional en las residencias para mayores, la labor de los profesionales que trabajan en El Cel Rubí y su importancia para cubrir las necesidades específicas de todos nuestros y nuestras residentes.

Dentro del proceso de ingreso y permanencia en una residencia de personas mayores, el acompañamiento de expertos es fundamental en cada una de las fases. Uno de los profesionales que juegan un papel determinante en el bienestar de las personas que ingresan y residen en El Cel Rubí, así como en cualquier residencia de ancianos, es el terapeuta ocupacional.

¿Qué es un terapeuta ocupacional?

Esta profesión socio-sanitaria tiene como principal función dotar a la persona de mayor autonomía y calidad de vida. Para ello, y partiendo de una valoración especializada e individualizada, así como implementando un plan de tratamiento pautado, emplea la ocupación como medio. Es decir: el/la terapeuta ocupacional, a través de la actividad como forma terapéutica, ayuda a la prevención de enfermedades y discapacidades, a tratarlas, a mantener una buena salud y a la rehabilitación de la funcionalidad perdida en las áreas de autocuidado, educación, etc. cuando existe algún problema carácter físico, cognitivo y/o sensorial.

Regulación y rol de la terapia ocupacional

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la terapia ocupacional se define como el conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene y mantiene la salud, “favorece la restauración de la función, suple los déficits invalidantes y valora los supuestos comportamentales y su significación, profunda para conseguir la mayor independencia del individuo en todos sus aspectos: mental, físico y social”.

En España, la terapia ocupacional es una profesión regulada por la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS). La función principal es la aplicación de técnicas y la realización de actividades de carácter ocupacional que tiendan a potenciar o suplir funciones físicas o psíquicas disminuidas o perdidas, y a orientar y estimular el desarrollo de tales funciones.

Los terapeutas ocupacionales tienen conocimientos sobre rehabilitación en el ámbito socio-sanitario, y en nuestro país 1 de cada 3 profesionales trabaja con personas de edad avanzada. El papel de los terapeutas ocupacionales es determinante en los cuidados sanitarios y sociales para mejorar la calidad de vida de las personas.

La formación que tienen estos profesionales les acredita para:

  • Valorar de las capacidades y limitaciones de la persona.
  • Prevenir discapacidades.
  • Valorar las capacidades sensoriales, superiores, sociales y psicológicas.
  • Elaborar y evaluar programas de tratamiento de rehabilitación individualizados.
  • Entrenar y reeducar en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
  • Adaptar el entorno y asesorar a familias.
  • Ayudar al individuo a reajustar sus hábitos diarios y capacitarlo para obtener el mayor grado de reinserción como miembro activo dentro de su comunidad.

 

¿Cómo trabaja el terapeuta ocupacional en El Cel Rubí?

En una residencia de personas mayores, este profesional realiza primero una valoración inicial para analizar el nivel de autonomía de la persona y dar pautas a todo el equipo auxiliar de cómo hay que tratar a esa persona. De esta forma, evalúa las condiciones contextuales que afectan directa o indirectamente la participación de la persona en sus actividades de la vida diaria, como por ejemplo las barreras arquitectónicas, condiciones de accesibilidad, exclusión social… Todo, con el objetivo de adaptar o modificar el entorno de cara a conseguir la mayor independencia posible.

Se trata, por tanto, de un trabajo fundamental. En nuestra residencia, el terapeuta ocupacional confecciona la valoración Barthel, que da las pautas a seguir por cada persona. Y según la autonomía de cada persona, sabemos hasta qué punto puede valerse por sí sola, y donde no puede llegar nosotros hacemos la atención directa.

Se crea un plan de atención, con unas pautas especificas a realizar por el usuario y fomentar su autonomía a través de actividades básicas, por ejemplo, vestirse la parte superior, o cepillarse los dientes, para no perder la capacidad del movimiento que nos permite hacerlo.

A través del plan de actividades del centro, se busca también el fomento de la psicomotricidad gruesa y fina con actividades relevantes, útiles y del agrado de la persona, que la motiven a realizar dichos ejercicios y de forma indirecta ejercitar el cuerpo y la mente para mantener la autonomía. Coser un botón suelto, doblar toallas, preparar los disfraces de carnaval, un torneo de bolos, ayudar con la preparación de platos culinarios, cuidar las plantas. Actividades de todo tipo que nos gusten y nos hagan sentir útiles y felices y sobre todo que ejerciten nuestro cuerpo.

Áreas de trabajo e intervenciones

Las áreas que trabaja el terapeuta ocupacional son:

  • Actividades básicas de la vida diaria, en especial del autocuidado, como bañarse, vestirse o asearse.
  • Actividades instrumentales de la vida diaria más relacionadas con el entorno como las compras, el uso del teléfono, cuidar de otros, movilidad en la comunidad...
  • Ocio y tiempo libre, para proporcionar libertad y autodesarrollo mediante juegos de mesa, cine, teatro, paseos…
  • Estimulación cognitiva, para capacidades de lenguaje, memoria, atención, cálculo, concentración, etc. y estimulación funcional.
  • Entrenamiento de prótesis y ayudas técnicas.
  • Realizar un seguimiento y evaluación de la aplicación del tratamiento de Terapia Ocupacional.

En suma, los profesionales de la terapia ocupacional en las residencias para personas mayores son profesionales sanitarios dedicados a la rehabilitación física, neurológica, geriátrica, salud mental o psicosocial, así como la discapacidad psíquica, traumatología o adaptación del entorno, entre otros.

Objetivos y beneficios

En geriatría, la Terapia Ocupacional tiene como principal objetivo aumentar la calidad de vida de las personas de la tercera edad mediante herramientas que mejoran su salud. Además, este profesional persigue fomentar un mayor grado de independencia e integración social de la persona, así como estimular y mantener las capacidades cognitivas que se ven afectadas por el envejecimiento. Algo que es crucial para la salud, autoestima y calidad de vida de los residentes.

Por otro lado, cabe señalar que el terapeuta ocupacional en El Cel Rubí no trabaja solo con el paciente, sino también con la familia, con el fin de ajustarse mejor a sus necesidades, habilidades y entorno. Una vez detectadas estas necesidades, trabaja con la persona de forma individual.

El terapeuta ocupacional estudia qué es lo que necesita la persona para garantizar su autonomía. Al mismo tiempo, enseña a practicar una variedad de ejercicios que permitan mejorar el movimiento de las articulaciones, cómo sentarse, levantarse de la cama… A la par, ayuda a mejorar la atención, la memoria y las habilidades sociales mediante actividades físicas, lúdicas, de entretenimiento...

Así, entre los beneficios de la terapia ocupacional en residencias podemos destacar:

  • La prevención de discapacidades, lesiones y disfunciones ocupacionales.
  • Mejora de la capacidad física y el tono muscular de las personas.
  • Fomento de su autonomía, individualidad, autoestima y confianza, interacción y la socialización.
  • Potenciación de las capacidades de cada persona.

El principal objetivo es encontrar actividades de relevancia para cada persona, para que No sea una obligación hacer un ejercicio rehabilitador, sino que, a través de una actividad con un sentido para el usuario, indirectamente podamos trabajar todas las capacidades y detener o ralentizar así su deterioro. Por este motivo en nuestro centro, conocer bien a nuestros usuarios nos permite desarrollar un plan de actividades vivo, que se modifica según los gustos de los usuarios, que garantice su participación y que puedan compartir en grupo para fomentar los lazos sociales.

Desde el servicio de Terapia Ocupacional del Centro Residencial El Cel Rubí, realizamos una labor directa y diaria con el residente y sus familiares desde el ingreso. Siempre de forma individualizada, explicamos los tipos de programas que desarrollamos y su finalidad, así como el procedimiento que seguimos para motivarles a que participen en los mismos.


El ingreso en una residencia de ancianos: la importancia de las fases y el acompañamiento de expertos

Ese momento en que, por distintas razones, decidimos ingresar en una residencia para personas mayores, tanto si para nosotros mismos como si es para un familiar, siempre lleva aparejados distintos aspectos que hay que tener muy en cuenta. Se trata, primero de todo, de un momento vital para las familias y el residente. No es desde luego un tema baladí. Por eso, es importante volcarse en esta nueva etapa para hacer que el inicio sea lo más ameno, fácil y agradable posible para todos. En El Cel de Rubí lo que buscamos siempre es que cada familia se sienta segura de que la persona en cuestión está en buenas manos y se mira desde el primer minuto por su bienestar.

De esta manera, en el proceso de ingreso y adaptación a la residencia es crucial la actitud del residente hacia el cambio, y el papel de la familia y de los profesionales del centro.

Además, se trata de un proceso progresivo, que se va desarrollando en distintas fases, en las que siempre hay que contar con los expertos que velan por la salud del residente y la tranquilidad de la familia.

En concreto, en el Cel de Rubí contamos con 3 fases para el ingreso de una persona mayor en una residencia. Son los siguientes:

Preingreso

Se trata del contacto inicial entre la residencia y sus trabajadores con el futuro residente y su familia. Esta toma de contacto se puede dar tanto en el propio domicilio como en la residencia, si bien siempre es mucho mejor en ésta. Si el futuro residente tiene una toma de contacto para ir conociendo el lugar donde vivirá, el cambio es más fluido y sencillo.

Durante el preingreso, existe la oportunidad de conocer al futuro residente y a su familia. Además, es cuando se ofrece toda la información para planificar debidamente el ingreso. En El Cel de Rubí, por ejemplo, disponemos de un tríptico con la información fundamental sobre los requisitos de acceso y los datos más relevantes sobre nuestro centro.

Una vez la familia y el residente conocen dicha información, pueden realizar una solicitud de acceso. Esta parte queda en manos de la trabajador social.

Durante el preingreso, los familiares pueden visitar el centro para conocerlo, explicar su situación y la de la persona que quieren que permanezca en la residencia. A su vez, como parte del alta en el servicio, se solicita un informe médico actualizado y la historia de vida para conocer sus gustos y actividades preferidas y el estado de salud del futuro residente. De lo que se trata es de potenciar una integración lo más óptima posible.

Ingreso

La segunda fase es el ingreso. Aquí hay que distinguir entre los ingresos de urgencia, en casos puntuales, y los ingresos planificados, que son los más habituales. En el día del ingreso, trabajamos para minimizar el efecto del cambio, pues la persona mayor está viviendo un cambio importante en su vida. Todavía no conoce a fondo el entorno ni los demás residentes o las personas que le atenderán. En este sentido, es fundamental el acompañamiento por parte de la familia y de los profesionales de la residencia que ya son conocidos.

En El Cel de Rubí, realizamos una entrevista con la trabajadora social y con la enfermera para posteriormente proponer la ubicación idónea en la habitación del centro. También se realiza un estudio AVDS por la Terapeuta Ocupacional.

Durante esta fase recopilamos todo tipo de información de tipo burocrático: desde datos administrativos a personas de contacto, datos personales, valoración inicial, informe médico, varias autorizaciones, expediente asistencial, historial médico, pautas, consultas, etc.

También hacemos una planificación de la primera visita con el usuario y su familia para garantizar el traspaso correcto de toda la información del nuevo usuario con el equipo médico. En esta fase también recomendamos siempre una visita de apoyo al familiar con la psicóloga del centro, ya sea en el momento del ingreso o en las semanas posteriores.

 

mujer mayor viendo libros

Acogida

La acogida es la tercera fase y es, sin duda, una de las más importantes. Llegados a este punto, contamos con diferentes equipos del centro que trabajan de forma conjunta para desarrollar un PIAI (Plan de Intervención Individual) en las cuatro primeras semanas de la estancia. En este documento se recoge todo el conocimiento del nuevo residente en diferentes áreas.

¿Qué áreas participan en la acogida?

Todas las áreas con los que contamos en El Cel de Rubí participan en la acogida:

  • Psicología
  • Educadores sociales
  • Trabajadores sociales
  • Fisioterapeutas
  • Terapeutas ocupacionales
  • Enfermería
  • Medica
  • Equipo auxiliar atención directa

En la acogida de una persona participan desde el personal de cocina hasta el terapeuta ocupacional. En esta fase tratamos por ejemplo asuntos como la ubicación en la que se sientan los residentes en el comedor y de su habitación.

Al hilo del terapeuta ocupacional, este profesional hace una valoración inicial para valorar el nivel de autonomía de la persona y dar pautas a todo el equipo auxiliar de cómo hay que tratar a esa persona, que características y necesidades. Crea un pictograma único para cada persona y pasa los test reglados como puede ser el Barthel.

A raíz de la problemática de la Covid-19, en El Cel de Rubí tenemos grupos de convivencia determinados por la ubicación en el comedor. Según con quien duerme el residente y dónde pasa el día, pertenece a un grupo u otro. Actualmente, contamos con una circulación más acotada en detrimento de la libertad total habitual, y por eso también es muy importante tener en cuenta la ubicación en función de la afinidad con otras personas del centro, etc.

Por otro lado, además del terapeuta ocupacional, cuando llega una persona nueva todo el personal pasa a conocer parte del historial de vida del residente. Al nuevo residente se le asigna un tutor que hace de enlace entre el centro y la familia, un apoyo fundamental que además siempre será el mismo interlocutor para mayor facilidad y bienestar de cada residente y su familia.

Desarrollo del PIAI y ACP

Como decíamos, uno de los elementos clave de la fase de acogida son las atenciones en residencia PIAI y ACP (atención centrada en la persona). ¿Qué quiere decir esto? Cada usuario cuenta con un plan de atención interdisciplinar único porque se le atiende desde un punto de vista biopsicosocial. Tenemos muy en cuenta aspectos de cuidados de enfermería y médicos (psicólogo, fisioterapeuta, terapeutas ocupacionales, educadora social, trabajador social…). Todo el equipo interdisciplinar tiene sus valoraciones de cada persona en cada ámbito y nosotros lo tenemos en ese PIAI.

Gracias a este documento podemos conocer detalladamente todo lo que sabemos de la persona: qué le gusta, qué no le gusta, dónde se siente tranquila, con quién le gusta estar, qué actividades le interesan y cuáles podemos hacer para fomentar su bienestar y autonomía, si necesita actividades en grupos reducidos o no, etc.

¿Cómo logramos este conocimiento? Cada profesional hace el estudio singular del nuevo residente, se pone en común a las cuatro semanas y es entonces cuando generamos el plan de atención. Una hoja de ruta de su vida y rutina en el centro

¿Y después? Llega el momento de la adaptación y la integración

La adaptación, que por lo general se considera que dura unos 90 días, sirve para que el residente aprenda las características y el funcionamiento del centro, y establezca relaciones de convivencia con el resto de usuarios. Para nosotros, como profesionales del centro, es el momento de conocer en profundidad a la persona y de aplicar el Plan de Atención Personalizado.

Para favorecer la adaptación, desde El Cel de Rubí siempre respetamos todas las peculiaridades de cada residente, adaptándonos a sus costumbres y gustos. Sabemos que los cambios se han de realizar de forma paulatina y lenta, y con el consentimiento del usuario para favorecer una adaptación progresiva y agradable.

Una vez se completa la adaptación, hablaremos ya de una integración total del residente, en tanto que éste considera la residencia ya como un hogar, disfrutando de los nuevos vínculos sociales y afectivos con las personas que conviven con él en la residencia y con los profesionales del centro

Pasado el período de adaptación, los profesionales del centro nos reunimos periódicamente para evaluar la integración del residente, así como su estado de salud y su estado de ánimo, posibles cambios en rutinas o actividades y actualizar su PIAI-ACP.

Residencia y centro de día El Cel Rubí

En la Residencia y Centro de día El Cel de Rubí llevamos más de 25 años velando por el bienestar de nuestros usuarios y de sus familias durante toda su estancia en el centro. Contamos con auxiliares de enfermería y geriatría, médicos, servicios de enfermería, terapeutas ocupacionales, psicólogos, educadores y trabajadores sociales, fisioterapeutas, así como servicios de lavandería, peluquería, podología, transporte adaptado, acompañamiento, atención y limpieza domiciliaria y cocina propia.

El centro consta de dos grandes salas de estar dotadas de sillones reclinables y televisiones de última tecnología. Grandes mesas donde poder realizar actividades de todo tipo de forma confortable. Cocina y Comedor, sala de visitas, sala multisensorial, sala de fisioterapia, enfermería, peluquería, lavandería habitaciones individuales y compartidas y baños geriátricos.


Las ventajas de las residencias para personas mayores

La mayoría de las familias considera que la residencia es la mejor opción para sus mayores por los beneficios que implica respecto a vivir en el domicilio personal.

Aunque todavía hay ciertos estigmas, el uso de residencias sigue siendo la principal alternativa para el cuidado de nuestros mayores. Primero por su salud y cuidado personal y diario, y después por las facilidades que supone para familias en las que no se dispone del tiempo o espacio suficiente para sus cuidados, ya que seguramente necesiten unos cuidados más específicos, profesionales y continuos.

Está claro que no hay nada como el amor y el cariño de un ser querido y el hogar propio. Desde El Cel Rubí sabemos que todavía cuesta entender que no disponer de tiempo para atender a las personas mayores y hacerse cargo es complicado con trabajo y la vida ajetreada de hoy en día, por lo que estar en un centro de día o residencia presenta numerosas ventajas.

En las residencias se satisfacen todas las necesidades de atención y sobre todo de forma profesional, hay tiempo libre y ocio, se tiene atendida la parte médica y social, se participa en las actividades, hay terapias ocupacionales… Y esto no es baladí: por la inercia social de España, y también como consecuencia de los estragos de la Covid-19, hay un mayor número de personas mayores que viven solas. Precisamente, durante la pandemia muchas de ellas se quedaron solas en sus hogares y quizá con déficit de atención, especialmente del tan necesario contacto social.

Las personas de más de 65 años que viven solas, en cifras

En España, se ha duplicado el número de personas mayores de 65 años en menos de 30 años, y supone el 18,5% de nuestra sociedad. Se estima que en los próximos 30 años las personas mayores de 65 años estarán por encima del 30% de la población -casi 13 millones-, siendo hoy por hoy España el país más envejecido del mundo.

En nuestro país, actualmente, 4.849.900 de personas viven solas. De esas casi cinco millones de personas, el 43 % tiene más de 65 años, y de ellas, siete de cada 10 son mujeres. Así, hay 1,5 millones de mujeres mayores de 65 años que viven solas frente a los 620.400 hombres.

Es decir: según los datos del INE en 2021, el 10,2% de la población en nuestro país vive en solitario, y casi la mitad son personas mayores de 65 años. Y lo que es más alarmante: según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística en su Proyección de Hogares 2020 – 2035, la cifra irá aumentando hasta los 5,8 millones en 2035.

Por tanto, ha habido un incremento exponencial del 6% de hogares (130.000) en los que vive solo una persona, en apenas un año. Unos datos que cobran especial relevancia tras la pandemia de Covid-19. Como consecuencia del coronavirus, el número de personas que viven solas se incrementó un 2,0% en 2020 (respecto a 2019).

Dicho de otra forma: en 1 de cada 10 viviendas en España habita una persona mayor sola. Por comunidades autónomas, Cataluña es la región con más mayores viviendo solos, seguida de Andalucía y Madrid.

Además, y por grupo de edad, los hogares unipersonales de personas de 65 y más años aumentaron un 6,1% en 2020. De hecho, más de 850.000 viven solas y tienen 80 o más años. Unos datos que reflejan que las personas ancianas son cada vez más… y viven más solas.

El hecho de cada vez más personas mayores vivan solas en sus casas en España apareja unos riesgos importantes desde el punto de vista sanitario o de seguridad.

Esta situación puede conllevar diversos problemas. Más allá de posibles fallos en la toma de medicamentos, caídas no atendidas, etc. están las propias consecuencias negativas de la soledad, como la falta de atención o depresión, lo que reduce la calidad y esperanza de vida de nuestros mayores.

Ventajas de vivir en una residencia

Las residencias para mayores son centros abiertos que acogen a personas que, por lo general, sobrepasan los 65 años, siendo el perfil mayoritario de quienes entran a vivir en ellas los mayores de 80 años. Habitualmente, acuden personas con algún tipo de dependencia que les imposibilita vivir de manera autónoma, o que pueden valerse por sí mismos pero que, por varias circunstancias, no es factible que residan en su propia casa o que vivan junto a algún familiar, pariente o amigo. Sea como sea, las residencias son lugares muy adecuados para que vivan las personas mayores, sean o no sean dependientes.

Al respecto, algunas de las principales ventajas de vivir en una residencia para mayores son:

  • Disponen de personal cualificado y atención médica continuada. Tener personal sanitario todos los días de la semana y en cualquier momento es una garantía de seguridad y de salud.
  • Las residencias suelen estar adaptadas para atender todos los niveles de dependencia y patologías que afectan a las personas mayores. Los residentes no están limitados para desplazarse, y los espacios están perfectamente adaptados para sillas de ruedas. Así, los aseos y las duchas son anchas y los pasillos están libres de cualquier obstáculo.
  • Servicios como seguimiento de sus prescripciones médicas, atención sociológica y psicológica, rehabilitación muscular o vigilancia.
  • La estancia también puede ser temporal y regresar al domicilio familiar cuando se desee.
  • Los menús diarios para personas mayores, adaptados a sus necesidades y gustos, es otro de los valores a tener en cuenta.
  • Las residencias son casas grandes donde viven muchas personas, son una gran familia, pueden disfrutar de tiempo fuera con sus familiares y de las atenciones profesionales que brinda el personal del centro, y sobre todo mucho cariño.

dona residencia

La importancia de la socialización

Si hay una característica que define a las residencias de personas mayores y que mejora ostensiblemente su calidad de vida es la socialización. De entrada, en una residencia se está rodeados de personas en situaciones similares, por lo que resulta muy sencillo poder socializar.

Acompañados y supervisados por el personal del centro, nuestros mayores cuentan con la compañía de los demás residentes para conversar y compartir el tiempo y el ocio. Alejar la soledad es crucial para el bienestar personal.

Más allá de poder recibir todas las visitas de familiares y amigos que deseen, como si estuvieran en su propio hogar, el hecho de poder charlar y realizar actividades compartidas a diario permite que los mayores mantengan su autonomía, se sientan útiles, estén activos y estimulen la mente, lo que ayuda a prevenir y controlar la demencia. Una patología que, como es sabido, afecta de forma especial a este colectivo.

Por ello, en El Cel Rubí contamos con un amplio programa de actividades ocupacionales y culturales. Hablamos de talleres de costura y de cocina, visionado de documentales y debates, bingo, etcétera. Disponemos de actividades en paralelo para poder ofrecer distintos talleres según los gustos de los usuarios, somos un centro ‘vivo’ que evoluciona con quienes residen en él.

Por ejemplo, cada mes se celebra el cumpleaños de los residentes tanto con los demás como con la familia. Y cada año se celebra precisamente la fiesta de la familia, en la que los parientes se incorporan a la dinámica del centro y se realiza una comida festiva. Realizamos también terapias sensoriales en el espacio Snoezelen, usamos gamas de realidad virtualidad para fomentar la reminiscencia, y de forma voluntaria, para fomentar la autoestima y el sentirse útil, quienes lo deseen pueden ayudar a la hora de poner la mesa, doblar toallas y baberos, etc.

También contamos con un programa donde los residentes pueden, acompañados de otros familiares y voluntarios, acceder a sitios particulares del barrio, recordar vivencias pasadas y sentirse identificados. Además, hay encuentros intergeneracionales con algunas escuelas, talleres solidarios donde se realizan productos artesanales para venderlos y destinar los beneficios a proyectos sociales de su elección.


Todo lo que debes saber sobre Ley de Dependencia en España

La actual Ley de Dependencia en España es la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia de España.

¿A quién se aplica la ley de dependencia?

Popularmente se le conoce como “ley de dependencia”, y se trata básicamente de una ley creada por el actual Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, es decir, los servicios y prestaciones destinados a la promoción de la autonomía personal, así como a la protección y atención a las personas, a través de servicios públicos y privados concertados debidamente acreditados.

Según esta ley, la autonomía personal es la “capacidad de controlar, adoptar y tomar por propia iniciativa decisiones personales, así como desarrollar las actividades básicas de la vida diaria”.

Por otra parte, la definición de dependencia que da es: “Estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal.

En suma, desde la aprobación de la Ley de Dependencia en 2006, toda persona que esté en situación de dependencia puede acceder a las prestaciones contempladas, siempre que tenga reconocida la situación de dependencia en alguno de los grados establecidos en la propia Ley.

Requisitos para poder percibir las ayudas para la dependencia

Para ser considerado beneficiario, es necesario que se cumplan estas premisas:

  • Tener la nacionalidad española.
  • Residir en la comunidad autónoma en la que se solicita la ayuda.
  • Residir en territorio español y haberlo hecho durante 5 años, de los cuales 2 deben de ser inmediatamente anteriores a la fecha de solicitud.
  • Ser declarado “dependiente” por el órgano evaluador de la Comunidad Autónoma correspondiente.

Colectivos que incluye la ley de dependencia

La ley de dependencia se aplica a aquellas personas que por razones de enfermedad, edad o discapacidad son dependientes de forma permanente. Esto implica que la persona en cuestión no dispone de autonomía física, mental o sensorial, por lo que precisa de una o varias personas para realizar las actividades de la vida diaria.

Así lo reconoce la ley, aseverando que las personas “que no pueden valerse por sí mismas serán atendidas por las administraciones públicas”. Esta atención va desde los servicios asistenciales a las prestaciones económicas.

Problemática en España

En España, el ejercicio 2020 concluyó con un total de 1.356.473 personas dependientes, de las cuales el 17.1% no perciben ninguna prestación aun teniendo derecho a ello.

Esto se debe a que hasta que una persona no es valorada personalmente por el equipo de Valoración de la Dependencia y posteriormente éste emite la resolución, pueden pasar entre tres y seis meses.

Además, una vez recibida esta resolución de grado de dependencia, deberá esperar otros tantos meses a que los servicios sociales del municipio en el que reside la citen para valorar la situación, y ofrecerle aquellos servicios o prestaciones que más se adapten a sus necesidades y a su voluntad.

Finalmente, una vez realizada esta gestión, deberá esperar a que se emita una nueva resolución, ésta vez contemplando las prestaciones y ayudas que se han aprobado, para finalmente poder cobrar la prestación o acceder a los servicios solicitados.

Por un lado, se da el caso de que muchas personas, tal y como alertan desde la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios sociales, fallecen antes de ser atendidos. Y por otro lado, el sistema garantista se ha visto ralentizado año a año por la falta de recursos, por lo que cerca de 300.000 personas en España siguen sin cobrar las ayudas a las que tienen derecho.

¿Cuándo es una persona dependiente y qué grados contempla la ley?

Por lo general, una persona se convierte en dependiente cuando necesita ayuda de otra persona para realizar actividades cotidianas, ya sea comer, vestirse, caminar, bañarse, preparar comidas, asearse, etc. En este punto, es importante discernir entre dependencia y discapacidad. Son términos y situaciones distintas, por lo que los la trámites de solicitud del certificado de discapacidad y la valoración del grado de dependencia no tienen nada que ver.

Así, los tres grados de dependencia que contempla la ley son:

  • Grado 1 - Moderada: se precisa apoyo temporal para realizar actividades de la vida diaria de la persona al menos una vez al día.
  • Grado 2 - Severa: se necesita ayuda para realizar actividades de la vida diaria dos o tres veces al día, pero sin requerir el apoyo permanente de un cuidador.
  • Grado 3 - Gran dependencia: la persona dependiente necesita ayuda para realizar actividades de la vida diaria varias veces al día y además tiene necesidades de apoyo continuas. Las personas con Grado 3 son atendidos con carácter preferente.

Este grado de dependencia puede ser revisado si se produce un cambio en la situación, si aparece una nueva patología o a instancias de la persona afectada, sus representantes o la administración.

Servicios y prestaciones económicas de las personas dependientes

Las personas dependientes tienen por derecho la opción de solicitar servicios de atención y, en ocasiones especiales, prestaciones económicas. A su vez, pueden recibir información relacionada con su patología, notificaciones en caso de que los procedimientos necesiten autorización, confidencialidad y a decidir sobre su propia tutela, la de sus bienes y sobre su ingreso en un centro residencial.

Algunos de los servicios de los que se puede beneficiar una persona declarada dependiente son:

  • Ayuda a domicilio.
  • Limpieza del hogar
  • Centro de Día.
  • Atención residencial.

En cuanto a las prestaciones económicas, encontramos:

  • Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales.
  • Prestación económica vinculada al servicio asignado, cuando sea imposible el acceso a un servicio público o concertado.
  • Prestación económica para la contratación de un asistente personal que ayude a realizar las actividades de la vida diaria.

Por ejemplo, actualmente, las personas con grado II o III de dependencia pueden percibir hasta 715.07 € mensuales en concepto de prestación vinculada a residencia, así como acceder a una plaza pública, concertada o colaboradora por la cual pagarán una aportación que se calculará siempre en función de sus ingresos.

Por otro lado, por cuidados familiares, hay un importe mensual máximo de 306 euros, cantidad que actualmente perciben 450.000 personas. Así, las personas de grado I suelen percibir una media de 138 euros, 242 euros para las personas de grado II y 335 euros para las personas de grado III.

De esta manera, las personas tendrán derecho a recibir diferentes tipos de ayuda y prestaciones en función de su grado de dependencia. Además, la ley establece un nivel mínimo de protección que está definido por la Administración del Estado.

Procedimiento, solicitud y valoración

El primer paso del procedimiento es solicitar el reconocimiento de grado, presentando la solicitud según el modelo oficial y adjuntando la documentación requerida por la administración pública.

Al ser una ley transferida a las autonomías, cada Comunidad Autónoma establece un órgano de valoración. Éste será el responsable de emitir un dictamen sobre el grado de dependencia de las personas que lo tramiten.

Una vez realizada la valoración y determinado el grado de dependencia, se emitirá una resolución y se procederá a elaborar un Plan Individual de Atención (PIA) para la persona interesada, que es el instrumento que concreta las necesidades y los recursos más adecuados según cada caso y situación.

La solicitud de ayudas a la dependencia puede hacerla la persona con alguna enfermedad, un familiar, un representante legal o incluso una administración pública. Para ello, nos podemos dirigir a los Servicios Sociales comunitarios de referencia, o bien a los centros de atención primaria, concretamente a la trabajadora social del centro. La trabajadora social de las residencias y centros de día también puede actuar como profesional de referencia, para ayudar a las personas dependientes y a sus familiares a realizar todos los trámites necesarios de cara a acceder a los servicios y prestaciones derivados de la Ley de Dependencia.

Es importante recalcar que tanto el grado como los servicios asignados podrán revisarse en cualquier momento.