Seguro que lo has notado en alguna ocasión. Te has sentido estresado o agobiado y pasar el día haciendo senderismo te ha hecho sentir mejor. Está demostrado: el contacto con la naturaleza es una de las mejores fuentes de bienestar en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, para las personas mayores cobra un significado especial: aporta calma, mejora el estado de ánimo, favorece el movimiento y estimula emociones positivas. 

En El Cel Rubí entendemos el bienestar desde una mirada integral. Por eso, los espacios verdes forman parte de nuestra residencia. 

Por qué los espacios verdes son tan importantes para los mayores

Según el Instituto de Salud Global de Barcelona, vivir en contacto con zonas verdes está asociado a una mejor salud mental

De hecho, como decíamos, los espacios verdes reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y fomentan la actividad física ligera, algo que es fundamental en la tercera edad. En concreto, estos son algunos de los beneficios más reconocidos: 

  • Reducción del estrés y la ansiedad

  • Mejora del sueño y regulación del ritmo circadiano

  • Aumento de la actividad física, incluso en niveles moderados

  • Estímulo cognitivo (observación, memoria, conversación sobre plantas o colores)

  • Fortalecimiento del sistema inmunológico

  • Mayor interacción social y bienestar emocional

Para las personas mayores, que a menudo por su edad y estado físico o mental suelen pasar más tiempo en interiores, contar con un jardín o una terraza al aire libre como la que tenemos en El Cel Rubí marca la diferencia en su calidad de vida. 

La biofilia o por qué necesitamos naturaleza

El concepto de biofilia hace referencia a la tendencia que tenemos los humanos a conectar con la vida y los elementos naturales y, en los últimos años, ha ido ganando protagonismo en psicología ambiental y diseño de espacios.

Aplicado al cuidado de los mayores en los centros residenciales, podemos decir que la biofilia invita a crear entornos que incorporen luz natural, vegetación, texturas orgánicas, sonidos suaves o vistas a la naturaleza. 

Es decir, va mucho más allá del “tener plantas”. Se trata no solo de crear espacios acogedores sino de rincones que invitan a la serenidad y la conexión, tanto dentro como fuera del edificio. 

Por ejemplo, en una residencia estaríamos hablando de jardines accesibles y seguros, espacios agradables para conversar, zonas donde nuestros mayores puedan observar plantas, cuidar de un huerto o simplemente disfrutar del aire fresco. 

Por supuesto, los elementos naturales en el interior de las residencias también son fundamentales y, volvemos a insistir, no hablamos únicamente de plantas. También importa tener luz natural.

5 beneficios de los espacios al aire libre para la salud física y mental

Contar con espacios verdes o al aire libre en una residencia, o en cualquier tipo de edificio, también una oficina, por ejemplo, no es solo una cuestión estética. 

Estamos ante una herramienta terapéutica, que nos da calidad de vida. 

Veamos algunos de los beneficios más relevantes de estos espacios en la tercera edad:

  1. Mejora de la movilidad: Pasear al aire libre, aunque sea durante pocos minutos, ayuda a mantener fuerza, equilibrio y función cardiovascular.

  2. Estimulación cognitiva: Los colores, olores, sonidos y texturas de la naturaleza despiertan recuerdos, conversaciones y asociaciones.

  3. Bienestar emocional: La luz del sol, el aire fresco y la vegetación tienen un efecto directo sobre el estado de ánimo. Salir a la terraza o a ver las plantas es un soplo de aire fresco, nunca mejor dicho, para nuestros residentes.

  4. Interacción social: Los espacios verdes facilitan las conversaciones espontáneas, las visitas familiares y las actividades grupales.

  5. Sensación de hogar: Un jardín cuidado o un pequeño huerto generan familiaridad y permiten a los mayores mantener un rol activo.

Nuestros al aire libre en El Cel Rubí

En El Cel Rubí contamos con varios espacios pensados para favorecer entre nuestros residentes ese contacto tan necesario con la naturaleza. :

Terraza con porche y pérgolas

Nuestra terraza es uno de los espacios más queridos por nuestros residentes y trabajadores. Un lugar cómodo y seguro, equipado con mesas y sillas que permiten descansar, conversar, leer o simplemente disfrutar del aire libre.

Huerto y plantas cuidadas por los propios residentes

En la misma terraza tenemos también una zona con un huerto urbano.

Nuestros mayores cuidan, riegan y observan el crecimiento de las plantas, lo que favorece la responsabilidad, la motivación y la satisfacción personal. ¡Les encanta! Y a muchos de ellos, por ejemplo, les trae recuerdos de cuando eran pequeños o cuando trabajaban en el campo.

Espacios conectados con lo natural

Nuestra biblioteca, ubicada en una zona techada en la terraza, es luminosa y tranquila. Además, tenemos un espacio de gimnasia con luz natural y plantas que aportan serenidad, conexión y sensación de bienestar.

biblioteca en la terraza

Un lugar para compartir con la familia

Además, la terraza también se ha convertido en uno de los lugares favoritos para las familias cuando vienen a ver a sus mayores. Se crean así momentos que refuerzan los vínculos afectivos gracias a un entorno que se siente como un verdadero hogar. 

Cómo mantenerse en contacto con la naturaleza también en otoño e invierno

Sabemos que cuando bajan las temperaturas, las salidas a la terraza de El Cel Rubí son menos frecuentes. Sin embargo, existen formas sencillas y seguras de seguir disfrutando de la naturaleza durante los meses fríos y las queremos compartir con vosotros para que os sean de utilidad si tenéis mayores:

  1. Aprovechar las mañanas: Salir a pasear o sentarse un rato al aire libre cuando el sol está más alto es más agradable y ayuda a la vitamina D. Si no es posible salir fuera, sentarse frente a la ventana y disfrutar de la luz natural es una buena alternativa. 

  2. Ropa adecuada: Gorros, bufandas, mantas ligeras y chaquetas fáciles de poner favorecen la autonomía y hacen que el frío no sea un impedimento. 

  3. Exteriores breves pero frecuentes: No hace falta permanecer mucho tiempo fuera: salidas cortas de 5–10 minutos ya aportan beneficios.

  4. Observar desde el interior: Mirar por la ventana, cuidar plantas dentro del espacio interior o colocar flores en la habitación también genera conexión emocional. 

  5. Actividades relacionadas con la naturaleza en interiores: Estar en contacto con la naturaleza sin salir de casa o la residencia también es posible. Por ejemplo, se pueden hacer talleres para plantar semillas en pequeñas macetas, decorar con hojas otoñales, realizar manualidades con elementos naturales, leer libros o ver documentales sobre naturaleza e incluso escuchar paisajes sonoros. 

Todas estas actividades no nos llevan directamente a la naturaleza pero la evocan. 

En definitiva, relacionarse con la naturaleza tiene un impacto emocional positivo para nuestros mayores y su bienestar.