Centro de día para personas mayores: ventajas, funcionamiento y cómo puede ayudarte

Con el paso de los años, muchas familias se encuentran en una situación común: quieren que sus mayores sigan viviendo en casa pero les falta tiempo para cuidarles y también necesitan apoyo para garantizar su bienestar y seguridad.

En este contexto, el centro de día para personas mayores es la mejor opción para muchas familias. Y es que un centro de día combina atención profesional durante el día y continuidad en el hogar por la tarde.

Hoy queremos explicaros cómo funcionan y sus principales ventajas, tanto para las personas mayores como para sus familias.

¿Qué es un centro de día y cómo funciona?

Un centro de día es un servicio dirigido a personas mayores que acuden durante el día a un centro especializado, donde participan en actividades, reciben atención profesional y comparten tiempo con otras personas. 

Cuando acaba el día, vuelven a sus hogares.

Esto permite que la persona mayor:

  • Mantenga su entorno habitual
  • Continúe viviendo en casa
  • Reciba el apoyo que necesita durante el día

En el caso de El Cel de Rubí, las personas usuarias del centro de día comparten los mismos espacios y actividades que los residentes. Es decir, forman parte del día a día del centro, participando en talleres, dinámicas y actividades junto al resto de personas.

Además, en El Cel de Rubí realizamos un periodo de adaptación personalizado cuando una persona empieza a venir al centro de día. 

Este proceso tiene en cuenta su estado de salud, su nivel de autonomía, sus hábitos y sus preferencias.

Actividades que estimulan cuerpo y mente

Las actividades son una parte fundamental de la rutina en el centro de día de El Cel de Rubí. 

Además de entretenerse, con las actividades buscamos que nuestros mayores trabajen las capacidades físicas, cognitivas y sociales. Para ello organizamos talleres de memoria y estimulación cognitiva, karaoke, proyección de películas o talleres de lectura y cocina, entre otras actividades. 

Flexibilidad horaria para adaptarse a cada familia

Otro de los aspectos más valorados de nuestro centro de día es la posibilidad de adaptarnos a las necesidades de cada familia. 

En El Cel de Rubí contamos con un horario amplio, de 8 de la mañana a 20 de la tarde, todos los días de la semana. Pero, además, ofrecemos flexibilidad real. Aunque lo habitual es que los mayores pasen en el centro de día unas 7 horas, este tiempo se puede adaptar.

Y es que el centro de día es bueno para las personas mayores y también para sus familias porque les ayuda a:

  • Conciliar el cuidado con la vida laboral
  • Reducir la sobrecarga emocional de cuidar
  • Tener la tranquilidad de que el familiar está bien atendido

Además, evitamos que sientan angustia cuando se ven obligados a dejar a sus mayores solos en casa durante varias horas.

En definitiva, el centro de día es un apoyo clave para mejorar el equilibrio familiar y prevenir el desgaste del cuidador.

Mantener la autonomía sin renunciar al apoyo

Una de las ventajas más valoradas por las familias y los mayores que asisten a un centro de día es poder seguir viviendo en su casa y, además, tener apoyo profesional, compañía y actividades durante unas horas al día. 

De esta forma, los mayores logran:

  • Mantener rutinas saludables
  • Evitar el aislamiento
  • Estimular sus capacidades

Todo ello también contribuye a que la persona siga teniendo autonomía y calidad de vida durante más tiempo. 

Socialización: un antídoto contra la soledad

Muchas personas mayores pueden sentirse solas o aisladas, especialmente cuando no tienen familiares cerca o incluso viven solas.  

Gracias a los centros de día, pueden: 

  • Relacionarse con otras personas
  • Compartir experiencias
  • Participar en actividades grupales

Y este contacto social es fundamental para mejorar el estado de ánimo, reforzar su autoestima y prevenir la soledad no deseada.

Un paso que facilita el futuro, si fuera necesario

En algunos casos, con el tiempo puede ser necesario que la persona mayor pase a vivir en nuestra residencia.

En estos casos, el cambio suele ser mucho más fácil porque el futuro residente:

  • Ya conoce los espacios
  • Ya conoce al equipo
  • Ya ha creado vínculos

Todo ello contribuye a reducir la sensación de incertidumbre y ganar confianza y seguridad, pues la adaptación suele ser más tranquila y progresiva. 

En resumen, podemos decir que el centro de día es mucho más que un recurso asistencial. Es una solución que permite combinar autonomía, cuidado, actividad y bienestar.

Si quieres saber más sobre nuestro centro de día o conocer cómo podemos ayudarte, estaremos encantados de atenderte.


Los núcleos de convivencia en El Cel de Rubí: por una convivencia más humana

En nuestro último post hablábamos de la normativa sobre núcleos o unidades de convivencia y de cómo el modelo residencial está evolucionando hacia espacios más pequeños, más personalizados y más parecidos a un hogar.

Hoy queremos explicar cómo vivimos los núcleos de convivencia en El Cel de Rubí.

Mucho más que una reorganización interna

Entender nuestra residencia como un hogar formado por núcleos de convivencia no ha sido simplemente reorganizar habitaciones o hacer una redistribución. 

Ha sido una manera diferente de entender la convivencia en nuestro centro.

En El Cel de Rubí hemos creado pequeños “hogares” dentro del mismo edificio. Espacios más reducidos, más manejables, donde se favorecen relaciones cercanas entre los residentes y con el equipo, dinámicas más naturales y, en definitiva, una convivencia más equilibrada.

Pero lo más importante no es la estructura física, sino toda la reflexión que hay tras este proceso. 

Separar una residencia en núcleos puede parecer, a priori, un reto organizativo importante. Y lo es. Implica planificar con detalle, observar dinámicas, analizar afinidades y, sobre todo, conocer muy bien a cada residente.

También nos hemos cuestionado formas de hacer que estaban muy interiorizadas. Y el resultado de todo ello ha sido muy especial para todos. 

Estamos ante un cambio enriquecedor y gratificante. 

Lo que nos diferencia: hogares conectados

En algunos modelos de núcleos de convivencia, los espacios suelen estar aislados entre sí. Son unidades cerradas que funcionan casi como pequeñas residencias independientes dentro de la misma estructura.

No es nuestro caso. 

En El Cel de Rubí los núcleos son contiguos, forman parte del mismo espacio y mantienen continuidad entre ellos. De esta forma, un residente puede:

  • Acercarse a otro núcleo a compartir una charla.
  • Participar en una actividad con personas de otro grupo.
  • Disfrutar de un rato de compañía.

Y después volver a su núcleo de convivencia para comer, descansar o continuar su rutina en su propio hogar dentro del centro.

Quizás parece un detalle pequeño, pero la realidad es que lo cambia todo. 

Por ejemplo, hay residentes con una gran complicidad pero con necesidades diferentes en su rutina diaria. Con nuestro modelo de hogares conectados, pueden mantener su amistad de forma cómoda aunque no convivan las 24 horas del día. 

Y con esto logramos algo muy valioso para ellos: 

  • Que establezcan relaciones más naturales con otros residentes.
  • Menos fricción en la convivencia diaria.
  • Más libertad emocional.
  • Más equilibrio en los vínculos.

Al mismo tiempo, todo esto genera una convivencia más humana

¿Cómo es el día a día?

Que nos enfoquemos en grupos reducidos y una atención centrada en la persona nos permite crear un ambiente más cercano y manejable. Además, podemos conocer mejor los ritmos de cada persona, sus preferencias y sus necesidades.

Nuestros espacios también responden a dicha visión:

  • La nueva cocinita, pensada para fomentar la autonomía y crear ambiente de hogar.
  • Salas compartidas donde la convivencia es más íntima y cercana.
  • Espacios con luz natural y plantas que aportan serenidad.
  • Zonas exteriores como la terraza (¡con huerto incluido!) que siguen formando parte de la vida cotidiana.

En grupos más pequeños las dinámicas son más espontáneas y personalizadas.

Y, al mismo tiempo, nuestro equipo puede acompañar a los residentes de forma mucho más cercana, logrando reforzar el vínculo profesional-residente. 

Un proceso que nos ha hecho crecer

Evolucionar hacia núcleos de convivencia nos ha permitido revisar nuestras dinámicas y avanzar hacia un modelo todavía más coherente con nuestra filosofía.

Lo hicimos porque creemos que la convivencia puede ser más humana.

Sentimos que una residencia debe vivirse como un hogar. Porque cada persona necesita su espacio, su grupo, pero también su libertad.

Y es que para nosotros el verdadero sentido de los núcleos de convivencia está en que nos permite: 

  • Encontrar equilibrio entre pertenencia y libertad.
  • Fomentar relaciones más naturales y menos forzadas.
  • Crear ambientes más cercanos y humanos.
  • Ofrecer una atención verdaderamente centrada en la persona.

Y todo ello genera una convivencia más equilibrada, más natural y, sobre todo, más humana.


Núcleos de convivencia en residencias de mayores: qué son y por qué mejoran la calidad de vida

El origen de las residencias de mayores siempre fue el de ser un hogar. Sin embargo, hubo un momento que los estándares y protocolos dificultaban esta visión. A pesar de ello, en El Cel Rubí siempre hemos abogado por un modelo residencial centrado en la persona y nos alegra que, con el tiempo, conceptos como los núcleos de convivencia hayan vuelto a promover y poner en valor las residencias como un hogar.  

Nos gusta saber que cuando se habla de residencias, cada vez se habla más de hogares, de vida cotidiana, de autonomía y de atención centrada en la persona

Porque cada residente merece cuidado, atención y cariño.

En este contexto, nos gustaría profundizar en el concepto núcleos o unidades de convivencia. En realidad, no es más que una forma de organizar las residencias centrándonos en lo más importante: la calidad de vida, las relaciones y el bienestar emocional. 

Pero ¿qué dice exactamente la normativa legal sobre estos núcleos de convivencia? ¿Están regulados? ¿Qué implican para las personas mayores y sus familias?

Queremos explicártelo de forma clara y sencilla, para que tengas toda la información a tu alcance, especialmente si estás en búsqueda de residencia para un familiar

¿Qué son los núcleos o unidades de convivencia?

Cuando hablamos de núcleos o unidades de convivencia en una residencia de mayores, nos referimos a espacios de convivencia reducidos dentro del centro

Dichos espacios están diseñados para que un grupo pequeño de personas pueda vivir de la forma más parecida posible a un hogar. 

Esto se logra con… 

  • Habitaciones para los residentes
  • Espacios comunes como comedor o sala de estar
  • Zonas pensadas para compartir el día a día
  • Y, siempre que es posible, acceso a espacios exteriores como terrazas o jardines

El objetivo de estos núcleos de convivencia está claro: crear entornos más humanos, cercanos y personalizados. Espacios donde la convivencia sea más natural y las personas no se sientan como usuarias de un servicio, sino que forman parte de un grupo. 

¿Qué normativa los regula?

No existe una normativa como tal, aunque el concepto de unidad de convivencia aparece en la Resolución publicada en el BOE el 11 de agosto de 2022 (BOE-A-2022-13580), que aprueba el Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD).

Dicho acuerdo establece criterios comunes de acreditación y calidad para centros y servicios, entre ellos las residencias de personas mayores. 

Es un documento que se aplica en toda España aunque su desarrollo concreto corresponde a las autonomías. 

Cabe destacar, además, que esta normativa se enmarca dentro de la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, y su principal objetivo es avanzar hacia un modelo de cuidados que sea:

También se promueve que el personal de atención directa esté vinculado de forma estable a cada unidad, favoreciendo la creación de una relación de confianza entre el equipo de las residencias y los residentes. 

Así se consigue un mayor conocimiento de cada persona y una atención más personalizada.

¿Por qué los núcleos de convivencia mejoran la calidad de vida?

Con todo lo que hemos contado hasta ahora, hay algo que está claro: este modelo no es solo una cuestión organizativa. Tiene un impacto directo en el bienestar de las personas mayores. Veamos cómo. 

Un entorno más parecido a un hogar

En primer lugar, vivir en espacios más pequeños y acogedores reduce la sensación de institucionalización. 

El día a día de los residentes se parece más al de una casa: compartir momentos, sentarse juntos a comer o pasar el rato, participar en pequeñas tareas o simplemente convivir.

Relaciones más cercanas y estables

Que haya grupos reducidos favorece establecer vínculos más profundos entre residentes y también con los profesionales que les acompañan. 

Esto genera seguridad emocional, confianza y sensación de pertenencia.

Más autonomía y participación

Las unidades de convivencia facilitan que las personas puedan participar activamente en su día a día, respetando hábitos, gustos y preferencias. No se trata solo de recibir cuidados, sino de seguir tomando decisiones.

Menos estrés y más bienestar emocional

Moverse en espacios conocidos, con personas y profesionales habituales, ayuda a reducir la ansiedad, especialmente en personas con deterioro cognitivo o con mayor vulnerabilidad emocional.

Núcleos de convivencia y Atención Centrada en la Persona

La normativa sobre unidades de convivencia está estrechamente ligada al modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP).

Este enfoque parte de una idea fundamental: cada persona es única y tiene derecho a vivir de acuerdo con su historia de vida, sus valores, sus preferencias y su ritmo.

En este sentido, las unidades de convivencia permiten:

  • Adaptar rutinas a cada persona
  • Respetar gustos y costumbres
  • Fomentar la participación real
  • Ofrecer apoyos personalizados
  • Preservar la intimidad y la dignidad

Qué significa este modelo para las familias

Para las familias que buscan una residencia para un ser querido, conocer este modelo de unidades de convivencia aporta tranquilidad y seguridad.

Saben que existen criterios de calidad que promueven:

  • Espacios más humanos
  • Atención personalizada
  • Relaciones estables
  • Respeto por la autonomía

Y esto les ayuda a entender que las residencias actuales avanzan hacia modelos mucho más cercanos y respetuosos con las personas mayores.

Los núcleos de convivencia no son solo una forma de organizar el espacio, sino una manera de cuidar mejor

En El Cel Rubí estamos alineados con estos principios, avanzando hacia un modelo de cuidado que pone en el centro a la persona, su bienestar y su calidad de vida. ¡En el próximo post del blog os contaremos más al respecto!


2025 en El Cel Rubí: un año de avances, comunidad y nuevos proyectos

Cada año nos deja aprendizajes, retos y también muchos momentos para celebrar. En El Cel Rubí, 2025 ha sido un año muy emocionante y que ha tenido un poco de todo: reflexión, mejora continua y nuevas iniciativas que ponen de manifiesto nuestro compromiso con un modelo de cuidado más humano, participativo y centrado en las personas.

Hoy queremos compartir algunos de los hitos y logros más relevantes de 2025, aquellos que han marcado el día a día de la residencia y que, aunque a veces no se vean, nos animan a seguir trabajando, mejorando y cuidando con ilusión y motivación.

Certificando nuestra Atención Centrada en la Persona (ACP)

Uno de los hitos más importantes del año ha sido la auditoría de Atención Centrada en la Persona (ACP) con SUMAR – Generalitat de Catalunya.

Este proceso nos ha permitido revisar en profundidad nuestros procedimientos, dinámicas de trabajo y formas de acompañar a las personas mayores. 

Desde El Cel Rubí no queremos únicamente cumplir con unos estándares, sino cuestionarnos cómo podemos poner aún más a la persona en el centro de todas las decisiones, respetando su historia de vida, sus preferencias y su autonomía.

La auditoría ha sido, sobre todo, una oportunidad de aprendizaje colectivo para el equipo y un paso firme hacia un modelo de cuidado más personalizado, coherente y respetuoso.

Primeros cambios visibles orientados a la ACP

Este trabajo no se ha quedado solo en lo teórico. A lo largo de 2025 ya hemos empezado a ver cambios tangibles en los espacios y en el día a día del centro, alineados con nuestra filosofía de Atención Centrada en la Persona.

Uno de los ejemplos más representativos es la nueva cocinita, un espacio pensado para fomentar la autonomía, la participación y un ambiente más hogareño. 

Este rincón permite que nuestros residentes puedan implicarse en pequeñas tareas cotidianas, compartir momentos y sentirse más conectados con rutinas significativas.

Porque cuidar también es crear espacios que se parezcan a un hogar y que inviten a participar, no solo a recibir.

Fiesta de la Familia 2025

Si hay un momento que resume el espíritu de comunidad de El Cel Rubí, ese fue la Fiesta de la Familia 2025.

Una jornada muy especial en la que residentes, familias y equipo compartimos actuaciones, risas y mucha emoción. La alta participación y la implicación de todos los asistentes nos recordaron algo fundamental: el cuidado no se construye en solitario, sino en red.

Este tipo de encuentros refuerzan los vínculos afectivos, generan recuerdos compartidos y convierten la residencia en un espacio vivo, donde las familias siguen formando parte activa del día a día.

Nuevas actividades significativas y más personalizadas

En 2025 hemos seguido apostando por actividades con sentido, que conecten con los intereses reales de las personas que viven en nuestra residencia.

Un ejemplo precioso ha sido la creación del rincón de lectura, dinamizado por la hija de una usuaria. Gracias a su implicación, se ha generado un espacio cálido, tranquilo y muy acogedor, donde leer, compartir historias o simplemente disfrutar de un momento de calma.

Este tipo de iniciativas nos recuerdan la importancia de abrir la residencia a las familias y de construir actividades desde la colaboración, el cariño y la creatividad.

Nuevos proyectos en marcha: un podcast con voz propia

Mirando hacia el futuro, 2025 también ha sido un año de nuevas ideas y proyectos ilusionantes

Uno de los más destacados es el inicio de nuestro propio podcast.

En este espacio los residentes podrán compartir recuerdos, historias de vida, experiencias y reflexiones. Porque cada persona tiene una voz, una historia valiosa y mucho que contar. Este proyecto no solo fomenta la expresión y la estimulación cognitiva, sino que también nos permite preservar memorias y fortalecer el sentimiento de identidad y pertenencia.

Estamos convencidos de que será un proyecto muy especial.

Salidas que enriquecen y conectan con el entorno

Las actividades fuera del centro han seguido siendo una parte fundamental de nuestro modelo de bienestar. En 2025 hemos mantenido salidas que aportan alegría, estimulación y conexión con el entorno:

  • El paseo por el centro de Rubí en Sant Jordi, para disfrutar de las paradas de libros y rosas, vivir el ambiente festivo y mantener el vínculo con la vida cultural y social del municipio.

  • La tradicional salida a la playa en verano, uno de los momentos más esperados por los residentes, donde el mar, el paseo y el ambiente veraniego se convierten en una fuente de bienestar y recuerdos compartidos.

Salidas como estas refuerzan la autonomía, rompen rutinas y nos recuerdan que la residencia forma parte activa de la comunidad.

Mirando hacia adelante

En definitiva, 2025 ha sido un año de pequeñas grandes transformaciones y de proyectos que miran al futuro sin perder de vista lo esencial: las personas que formamos parte de la residencia y que viven en ella.

Seguiremos trabajando para consolidar la Atención Centrada en la Persona, ampliar espacios de participación, fortalecer los vínculos con las familias y crear nuevas oportunidades para que nuestros residentes sigan viviendo con sentido, dignidad y bienestar.

Gracias a todas las personas —residentes, familias y equipo— que han hecho posible este camino compartido.

 

Recibimos el 2026 con nuevos retos… ¡y muchas ganas de seguir creciendo juntos!


terraza al aire libre

Espacios verdes y al aire libre: su impacto en el bienestar de los mayores

Seguro que lo has notado en alguna ocasión. Te has sentido estresado o agobiado y pasar el día haciendo senderismo te ha hecho sentir mejor. Está demostrado: el contacto con la naturaleza es una de las mejores fuentes de bienestar en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, para las personas mayores cobra un significado especial: aporta calma, mejora el estado de ánimo, favorece el movimiento y estimula emociones positivas. 

En El Cel Rubí entendemos el bienestar desde una mirada integral. Por eso, los espacios verdes forman parte de nuestra residencia. 

Por qué los espacios verdes son tan importantes para los mayores

Según el Instituto de Salud Global de Barcelona, vivir en contacto con zonas verdes está asociado a una mejor salud mental

De hecho, como decíamos, los espacios verdes reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y fomentan la actividad física ligera, algo que es fundamental en la tercera edad. En concreto, estos son algunos de los beneficios más reconocidos: 

  • Reducción del estrés y la ansiedad

  • Mejora del sueño y regulación del ritmo circadiano

  • Aumento de la actividad física, incluso en niveles moderados

  • Estímulo cognitivo (observación, memoria, conversación sobre plantas o colores)

  • Fortalecimiento del sistema inmunológico

  • Mayor interacción social y bienestar emocional

Para las personas mayores, que a menudo por su edad y estado físico o mental suelen pasar más tiempo en interiores, contar con un jardín o una terraza al aire libre como la que tenemos en El Cel Rubí marca la diferencia en su calidad de vida. 

La biofilia o por qué necesitamos naturaleza

El concepto de biofilia hace referencia a la tendencia que tenemos los humanos a conectar con la vida y los elementos naturales y, en los últimos años, ha ido ganando protagonismo en psicología ambiental y diseño de espacios.

Aplicado al cuidado de los mayores en los centros residenciales, podemos decir que la biofilia invita a crear entornos que incorporen luz natural, vegetación, texturas orgánicas, sonidos suaves o vistas a la naturaleza. 

Es decir, va mucho más allá del “tener plantas”. Se trata no solo de crear espacios acogedores sino de rincones que invitan a la serenidad y la conexión, tanto dentro como fuera del edificio. 

Por ejemplo, en una residencia estaríamos hablando de jardines accesibles y seguros, espacios agradables para conversar, zonas donde nuestros mayores puedan observar plantas, cuidar de un huerto o simplemente disfrutar del aire fresco. 

Por supuesto, los elementos naturales en el interior de las residencias también son fundamentales y, volvemos a insistir, no hablamos únicamente de plantas. También importa tener luz natural.

5 beneficios de los espacios al aire libre para la salud física y mental

Contar con espacios verdes o al aire libre en una residencia, o en cualquier tipo de edificio, también una oficina, por ejemplo, no es solo una cuestión estética. 

Estamos ante una herramienta terapéutica, que nos da calidad de vida. 

Veamos algunos de los beneficios más relevantes de estos espacios en la tercera edad:

  1. Mejora de la movilidad: Pasear al aire libre, aunque sea durante pocos minutos, ayuda a mantener fuerza, equilibrio y función cardiovascular.

  2. Estimulación cognitiva: Los colores, olores, sonidos y texturas de la naturaleza despiertan recuerdos, conversaciones y asociaciones.

  3. Bienestar emocional: La luz del sol, el aire fresco y la vegetación tienen un efecto directo sobre el estado de ánimo. Salir a la terraza o a ver las plantas es un soplo de aire fresco, nunca mejor dicho, para nuestros residentes.

  4. Interacción social: Los espacios verdes facilitan las conversaciones espontáneas, las visitas familiares y las actividades grupales.

  5. Sensación de hogar: Un jardín cuidado o un pequeño huerto generan familiaridad y permiten a los mayores mantener un rol activo.

Nuestros al aire libre en El Cel Rubí

En El Cel Rubí contamos con varios espacios pensados para favorecer entre nuestros residentes ese contacto tan necesario con la naturaleza. :

Terraza con porche y pérgolas

Nuestra terraza es uno de los espacios más queridos por nuestros residentes y trabajadores. Un lugar cómodo y seguro, equipado con mesas y sillas que permiten descansar, conversar, leer o simplemente disfrutar del aire libre.

Huerto y plantas cuidadas por los propios residentes

En la misma terraza tenemos también una zona con un huerto urbano.

Nuestros mayores cuidan, riegan y observan el crecimiento de las plantas, lo que favorece la responsabilidad, la motivación y la satisfacción personal. ¡Les encanta! Y a muchos de ellos, por ejemplo, les trae recuerdos de cuando eran pequeños o cuando trabajaban en el campo.

Espacios conectados con lo natural

Nuestra biblioteca, ubicada en una zona techada en la terraza, es luminosa y tranquila. Además, tenemos un espacio de gimnasia con luz natural y plantas que aportan serenidad, conexión y sensación de bienestar.

biblioteca en la terraza

Un lugar para compartir con la familia

Además, la terraza también se ha convertido en uno de los lugares favoritos para las familias cuando vienen a ver a sus mayores. Se crean así momentos que refuerzan los vínculos afectivos gracias a un entorno que se siente como un verdadero hogar. 

Cómo mantenerse en contacto con la naturaleza también en otoño e invierno

Sabemos que cuando bajan las temperaturas, las salidas a la terraza de El Cel Rubí son menos frecuentes. Sin embargo, existen formas sencillas y seguras de seguir disfrutando de la naturaleza durante los meses fríos y las queremos compartir con vosotros para que os sean de utilidad si tenéis mayores:

  1. Aprovechar las mañanas: Salir a pasear o sentarse un rato al aire libre cuando el sol está más alto es más agradable y ayuda a la vitamina D. Si no es posible salir fuera, sentarse frente a la ventana y disfrutar de la luz natural es una buena alternativa. 

  2. Ropa adecuada: Gorros, bufandas, mantas ligeras y chaquetas fáciles de poner favorecen la autonomía y hacen que el frío no sea un impedimento. 

  3. Exteriores breves pero frecuentes: No hace falta permanecer mucho tiempo fuera: salidas cortas de 5–10 minutos ya aportan beneficios.

  4. Observar desde el interior: Mirar por la ventana, cuidar plantas dentro del espacio interior o colocar flores en la habitación también genera conexión emocional. 

  5. Actividades relacionadas con la naturaleza en interiores: Estar en contacto con la naturaleza sin salir de casa o la residencia también es posible. Por ejemplo, se pueden hacer talleres para plantar semillas en pequeñas macetas, decorar con hojas otoñales, realizar manualidades con elementos naturales, leer libros o ver documentales sobre naturaleza e incluso escuchar paisajes sonoros. 

Todas estas actividades no nos llevan directamente a la naturaleza pero la evocan. 

En definitiva, relacionarse con la naturaleza tiene un impacto emocional positivo para nuestros mayores y su bienestar.


4 consejos para preparar la entrada a una residencia de mayores

Cuando llega el momento de plantearse el ingreso en una residencia de mayores, tanto los usuarios como sus familias pasan por cambios, muchas emociones y decisiones importantes. 

En El Cel Rubí entendemos que este paso no es simplemente un cambio de domicilio.

Se abre camino una nueva etapa de vida que requiere cuidado, acompañamiento y sensibilidad. 

Conscientes de ello, queremos compartir contigo nuestros mejores consejos para preparar la transición del hogar a la residencia, reforzando la importancia del acompañamiento emocional, social y familiar.

1. Entender la transición desde una perspectiva global

La decisión de que un mayor ingrese en una residencia suele surgir cuando los cuidados en domicilio se vuelven inviables.

Los hijos trabajan y no tienen tiempo o la persona mayor vive más años y quizá con patologías que requieren atención física o cognitiva especializada. 

Esta es una realidad que la mayoría de familias afronta en algún momento de sus vidas por la imposibilidad de compaginar trabajo y cuidado del familiar o por el desconocimiento de cómo cuidar a una persona enferma o dependiente. 

Es evidente que es una decisión difícil y que remueve a todos.

Por ello, los días previos y el momento del traslado pueden generar sentimientos como anticipación, culpa o incluso temor, tanto en la persona mayor como en su familia. 

En estos casos, planificar con antelación, implicar al mayor en la medida de lo posible y fomentar la comunicación abierta entre los familiares y con la residencia son aspectos clave para que la adaptación sea más serena. 

2. Expresar claramente los sentimientos de todos 

Como en la mayoría de veces en la vida, uno de los pilares para afrontar bien la transición es abrir un espacio de diálogo sincero

Por ejemplo, hay familias en las que tradicionalmente se han asumido los cuidados en el domicilio. Sin embargo, cuando la situación ya no es viable, se puede generar angustia, culpa o sensación de derrota. 

En casos así, desde El Cel Rubí animamos a las familias a reconocer que se ha hecho todo lo posible por mantener el cuidado en casa.

Además, la decisión de ingresar en una residencia de mayores no es un fracaso,  sino buscar lo mejor para la persona mayor. 

De cara al futuro residente, hay que invitarle a expresar sus propias emociones con preguntas como: “¿cómo te sientes con este cambio?”, “¿qué te preocupa más?”.

También es muy importante asegurarle que aún sigue siendo parte fundamental de la familia.

Y, aún más importante, recordarle que el ingreso no supone el fin de sus vínculos ni de su proyecto de vida.

El hecho de hablar abiertamente favorece un clima de confianza entre el mayor y la familia, y permite que la persona se sienta comprendida y acompañada en esta nueva etapa. 

3. Comprender que ingresar en residencia no supone renunciar a la vida social ni familiar

Uno de los mitos que más vemos en el momento de entrar en una residencia por primera vez es el famoso “ahora ya acabó todo”. 

Pero nada más lejos de la realidad.

Al menos en El Cel Rubí, donde queremos subrayar que la vida en la residencia continúa con plenitud:

  • El mayor mantiene sus amistades, puede recibir visitas, llamadas, compartir comidas o salidas con la familia.
  • Organizamos salidas y excursiones y animamos a los familiares a participar, porque consideramos que ellos también forman parte de la gran familia de El Cel Rubí.

Esta continuidad de relaciones sociales es clave para evitar el aislamiento y reforzar el bienestar emocional.

4. Cómo lo hacemos en El Cel Rubí: acompañamiento, adaptación y personalización

En nuestra residencia en Rubí (Barcelona) contamos con un enfoque integral y humano para gestionar esta transición de vivir en casa a vivir en la residencia. 

Visita y conocimiento previo del centro

Invitamos al mayor (y a la familia) a visitar la residencia, conocer a nuestro equipo y a sus futuros compañeros. 

Creemos que cuando el usuario puede ver el lugar, la residencia deja de ser algo desconocido o “temido” y se convierte en un sitio para compartir, reír y vivir. En definitiva, una primera visita ayuda a disipar ideas preconcebidas, responde a dudas y favorece la confianza.

Expresión de sentimientos y voluntades

En esta fase facilitamos espacios de diálogo en los que, tanto mayor como familiares, pueden expresar sus inquietudes, deseos y expectativas.

Para nosotros es muy importante valorar el hecho de que muchos mayores llevan rutinas bien establecidas, formas de hacer las cosas y necesitan respetar su historia de vida.

Personalización del nuevo hogar

A la hora de ingresar, el equipo técnico recoge información detallada sobre la historia personal del mayor (hábitos, gustos, preferencias, rutinas) para adaptar el día a día lo más posible a sus necesidades.

Para ayudarnos en esta labor, los residentes pueden traer consigo objetos significativos: fotografías, pequeños muebles, cojines, colchas, muñecos… 

De esta forma, su habitación se convierte en un hogar personal, acogedor y con su propio gusto.

Al mismo tiempo, es una manera de respetar su autonomía y su intimidad desde el primer día.

Seguimiento del proceso de adaptación

Una vez ingresado, todo el equipo técnico realiza un seguimiento continuo tanto del mayor como de su familia, para ofrecer apoyo, resolver dudas y facilitar el proceso.

Somos conscientes del gran cambio que supone: cambiar de hogar, de rutina, de entorno. Por eso acompañamos esta fase con sensibilidad, flexibilidad y escucha activa.

En conjunto, este enfoque ha demostrado facilitar una integración más rápida, disminuir la ansiedad inicial y favorecer que nuestros residentes se sientan parte de la comunidad desde el inicio.

Acompañar para que el cambio sea oportunidad

Desde El Cel Rubí nos gusta animar entender la transición a una residencia no como el final de un capítulo, sino como el comienzo de otro lleno de posibilidades: nuevos vínculos, actividades, comunidad, atención especializada y acompañamiento.

Como hemos ido diciendo, para que el cambio realmente sea una oportunidad de bienestar, es imprescindible que tanto el mayor como su familia se sientan escuchados, respetados y acompañados.

Nuestro compromiso en este sentido está claro: crear un espacio donde la persona mayor se sienta considerada, partícipe y con pleno derecho a una vida plena. 

Por eso apostamos por acompañar cada paso en este proceso, para que ni el mayor ni su familia tengan que transitar la decisión en solitario.Si estás valorando este cambio o ya estás en él y quieres compartir tus dudas, experiencias o necesidades, estaremos encantados de acompañarte. Porque el bienestar integral de nuestros mayores es responsabilidad de todos: familia, equipo y comunidad.


Cocina interactiva: fomentando la creatividad, la socialización y hábitos saludables en los mayores

Uno de los aspectos más importantes en la tercera edad es que nuestros mayores se mantengan activos participando en diferentes tipos de actividades: sesiones de cine, juegos, lecturas… ¡Y también en la cocina! ¿Por qué no? En El Cel Rubí apostamos por la cocina interactiva.

Se trata de un enfoque que no solo promueve hábitos alimenticios saludables, sino que también fortalece las relaciones entre los residentes y mejora su bienestar general. 

3 beneficios de la cocina interactiva

Un proyecto de cocina interactiva como el nuestro puede transformar la vida en la residencia, fomentando la participación activa en la preparación de comidas y creando un entorno más dinámico y social.

     1. Fomento de la comunicación y la creatividad

La participación activa en la cocina promueve hábitos alimenticios saludables entre nuestros residentes. 

En El Cel Rubí, cada dos semanas realizamos un taller de cocina para que nuestros residentes conecten los sentidos, la comunicación y la creatividad mientras preparan un plato delicioso con ingredientes frescos y nutritivos. 

Con este taller queremos que haya una aproximación al pasado (historias de vida), ya que muchos de nuestros usuarios se dedicaban anteriormente a las tareas de cocina. Por lo tanto, con este tipo de actividades fomentamos que cocinar forme parte de su día a día en la residencia. 

Además, involucrarse en la cocina puede aumentar la autoestima y el sentido de logro, contribuyendo a una mejor salud mental y emocional.

     2. Fomento de la socialización

Trabajar juntos en la preparación de comidas fortalece las relaciones entre los residentes y  el equipo en general, creando un ambiente muy familiar y cercano. 

Las conversaciones mientras se cocinan y se aprenden nuevas recetas fomentan la interacción social y reducen la sensación de aislamiento, especialmente importante para los residentes de edad avanzada.

     3. Estimulación cognitiva y motora

Participar en la cocina también ofrece beneficios cognitivos y motores. Seguir recetas, medir ingredientes y ejecutar tareas de cocina estimulan el cerebro, ayudando a mantener las habilidades cognitivas

Las actividades motoras finas, como picar y mezclar, también son esenciales para mantener la destreza y la coordinación.

Cocina con historia

En estos talleres, se activan los recuerdos de muchos de nuestros mayores, a quienes les viene a la memoria platos que cocinaban ellos mismos o nos cuentan lo mucho que ha cambiado la forma de comer. 

Por ejemplo, recientemente uno de ellos nos contaba que la masa de pizza antes no se compraba hecha, se hacía la noche de antes y se dejaba reposar más de 12 horas… ¡Las pizzas salían riquísimas! 

También nos explican que “las comidas de antes” eran más sencillas y que la mayoría de ocasiones se acompañaban con pan o arroz porque era lo más económico. Y, por supuesto, muchos de ellos cocinaban las verduras que ellos mismos sembraban y cuidaban, haciendo que tuvieran un sabor más rico.

En definitiva, el taller de cocina interactiva es una actividad en la que nuestros mayores disfrutan mucho porque conectan con su pasado. Se convierte en un buen momento para trabajar la reminiscencia porque les gusta contar anécdotas sobre su pasado o recordar a seres queridos que les enseñaron recetas o les preparaban sus platos favoritos. 

10 consejos para cocinar con mayores

Si algo hemos aprendido con los talleres de cocina interactiva es que cocinar es una actividad que va más allá de preparar alimentos; es una oportunidad para compartir tiempo, historias y experiencias. 

Para nuestros mayores, la cocina puede ser una excelente manera de mantenerse activos, socializar y disfrutar de comidas saludables. Sin embargo, si quieres probar a cocinar con ellos en casa, es importante considerar ciertos aspectos para garantizar que esta actividad sea segura y agradable para todos. 

Compartimos contigo una breve guía con 10 consejos esenciales para cocinar con personas mayores, asegurando una experiencia enriquecedora y placentera:

  1. Planifica con antelación: Escoge recetas sencillas y nutritivas que se puedan preparar en pasos fáciles de seguir y asegúrate de tener todos los ingredientes y utensilios a mano antes de comenzar.
  2. Prepara la cocina: Es importante que esté bien iluminada y libre de obstáculos para prevenir caídas. Te recomendamos usar alfombras antideslizantes y tener a mano todos los utensilios de forma que no haya que estirarse para cogerlos. 
  3. Fomentar su participación: Asigna a la persona mayor tareas según sus habilidades y preferencias: lavar verduras, mezclar ingredientes, pesarlos,... Además, invítale a participar en todos los pasos de la receta, desde la planificación hasta la cocción.
  4. Cocina con tiempo y calma: Tómate todo el tiempo necesario para cocinar sin prisas, los mayores deben poder trabajar a su propio ritmo y que cocinar se convierta en una actividad relajante que disfruten. 
  5. Ofrece ayuda cuando sea necesario: Permite que los mayores hagan todo lo que puedan por sí mismos, pero si detectas dificultades o piden ayuda, ofrece tu asistencia. En definitiva, supervisa mientras cocinan pero sin ser intrusivo, se trata de encontrar el equilibrio entre darles independencia para cocinar asegurando su seguridad. 
  6. No pases por alto la nutrición: Escoge recetas a base de alimentos ricos en nutrientes esenciales como proteínas, fibra, vitaminas y minerales. De hecho, involucrar a los mayores en la selección de recetas saludables que les gusten puede ser también una gran idea. 
  7. Celebra los logros y disfruta de un manjar delicioso: Una vez elaborada la receta, celebrad juntos el rato compartido cocinando y disfrutad juntos de la comida, apreciando el resultado y el esfuerzo de este trabajo en equipo. 

Cocinar con personas mayores no solo puede ser una actividad placentera y nutritiva, sino que también fomenta la socialización, la autoestima y el bienestar general. Siguiendo nuestros consejos, puedes lograr que cocinar con tus mayores se convierta en una actividad placentera, segura y enriquecedora para todos.


Celebramos 25 años de atención y cuidado a nuestros mayores

El pasado mes de mayo fue muy importante para nosotros, ¡celebramos los 25 años de actividad de El Cel Rubí! Todo un hito en nuestra trayectoria de atención y cuidado de las personas mayores. 

Nuestros comienzos se remontan a 1991 con el Grup Rubí Social. Fue fundado por un grupo de mujeres emprendedoras. Poco a poco, pasito a pasito y con mucho esfuerzo, cariño y amor por nuestra labor como cuidadores, hemos logrado convertirnos en un referente de calidad y dedicación.

Ha sido un camino lleno de desafíos, crecimiento e innovación y… ¡lo mejor está por llegar! 

Un breve recorrido por nuestra historia

Como decíamos, en 1991, un grupo de mujeres visionarias inició un proyecto de atención y limpieza a domicilio para personas mayores.

Tan solo tres años después, en 1994, inauguramos la Residencia Rubí Social, el primer centro privado de atención a personas mayores en nuestro municipio. Nuestra misión era mejorar la calidad de vida de nuestros residentes. 

Este primer hito al ejercer nuestra labor oficialmente como residencia tuvo una cálida acogida y nos motivó a seguir creciendo. Así, en 1999 dimos un pasito más para seguir creciendo y vio la luz la Residencia y Centro de Día El Cel de Rubí, tal y como lo conocemos hoy en día y apostando siempre por un trato directo y familiar.

Una década después, seguimos creciendo con la apertura de la Residencia Conxita Valls en 2006, gracias al entusiasmo y apoyo del personal que se unió como socios a la entidad. 

En la actualidad tanto la Residencia Conxita Valls como la Residencia y Centro de Día El Cel Rubí forman parte del Grup Rubí Social, con un total de 106 plazas residenciales y 38 plazas de centro de día, algunas de ellas subvencionadas por la Generalitat de Cataluña. 

Además, mantenemos nuestros servicios de atención a domicilio y limpieza del hogar, adaptándonos a las necesidades y circunstancias de cada usuario.

Innovar para crecer y cuidar

A lo largo de estos 25 años, la innovación ha sido un pilar fundamental en nuestra evolución. 

Nuestra residencia opera bajo la norma ISO 9001, asegurando una atención personalizada y centrada en la persona. Además, hemos incorporado tecnologías avanzadas como el sistema de avisos TREX, registros informatizados con el sistema GdR, controles biomédicos de entradas y salidas, y sistemas de prevención de riesgos como el control de legionelosis. Zona de alta dependencia, grúas de techo, sala snoezelen, baño sensorial y sala TIC son algunas de nuestras estancias que garantizan cuidados avanzados para personas dependientes. 

Por último, también cabe destacar que nuestro plan estratégico incluye mejoras sostenibles para nuestras infraestructuras, encaminándonos hacia una residencia moderna y eco-friendly, sistema de climatización con recuperador de calor, programable en todas las estancias y habitaciones del centro y de bajo consumo.

Poniendo el valor el liderazgo femenino

El éxito de El Cel Rubí y del Grup Rubí Social se debe en gran medida al liderazgo femenino. 

Piedad España Sánchez, una de nuestras fundadoras, ha sido reconocida en 2024 como mujer destacada por su labor en el cuidado de personas mayores en Rubí. Actualmente, sus hijas Marian y Claudia continúan con su legado desde que asumieran la gerencia de la organización en 2017. 

Nuestra empresa, con capital propio y gestión íntegra de mujeres, sigue demostrando que las empresas lideradas por mujeres son no sólo posibles, sino exitosas.

Yo soy Claudia, la hija menor de Piedad. Para mí El Cel Rubí es como casi, abrió sus puertas cuando yo tenía 15 años y aquí tengo recuerdos de toda mi vida. Cada persona que viene a vivir con nosotros pasa a formar parte de la familia de la residencia. De hecho, los trabajadores del centro somos más que compañeros, somos amigos y después de tantos años nos hemos convertido en una gran familia. Hemos crecido con los valores del cuidado a las personas mayores para que sean felices y están bien tratadas. Por otra parte, desde que asumí la dirección del centro he trabajado en adaptar el centro para media y alta dependencia con un equipo profesional que aborda terapias no farmacológicas en nuestras salas sensoriales y un plan de actividades que se adapta a las personas que viven con nosotros creando un cuidado totalmente personalizado.

Nuestro equipo y nuestros residentes y sus familias

Queremos agradecer a todos los que nos han acompañado estos 25 años porque sin ellos nada hubiera sido posible. 

Gracias a nuestros residentes, sus familias y la comunidad de Rubí. Juntos hemos construido un espacio donde la calidad de vida y el bienestar de nuestros mayores son la máxima prioridad. Seguiremos trabajando con la misma pasión y compromiso para ofrecer el mejor cuidado posible.

Mención especial también para nuestro talentoso equipo, que dedica su día a día a cuidar del bienestar de los demás con todo el cariño y la profesionalidad del mundo. Cesca es una de nuestras enfermeras y lo que más le gusta de su trabajo es poder ayudar a las personas: “El acompañamiento a las personas mayores en su etapa final de la vida puede tener creatividad y alegría aunque su estado de salud haya mermado. Poner a su servicio nuestros conocimientos para mejorar sus vidas es un placer que nos viene de vuelta cada día en forma de agradecimiento. Además, todas las experiencias vividas en El Cel Rubí me sirven de crecimiento personal y dan sentido a mi profesión”. 

Por su parte, Gemma, nuestra trabajadora social desde hace ya 17 años, valora de su trabajo que “muchas personas me han dado la oportunidad de ser parte de su vida y aunque haya días tristes y malos, al final del día lo que quedan son las personas, las historias que vivimos y anécdotas. Cuando llego a casa siempre siento que el balance es positivo y que tengo la fortuna de poder formar parte de la vida de muchas personas y ayudarles”. 

¡Por muchos años más de dedicación y cuidado!


Rutinas diarias: estructura y consistencia en la vida de las personas mayores

Las rutinas diarias desempeñan un papel fundamental en la vida de las personas mayores, especialmente en el entorno de una residencia para ancianos.

La estructura y consistencia proporcionadas por estas rutinas no solo contribuyen al bienestar general, sino que también tienen un impacto significativo en la calidad de vida de los residentes.

¿Cuáles son esas rutinas diarias comunes en una residencia de ancianos? ¿Qué importancia tienen para las personas mayores? ¿Cuáles son sus beneficios y los problemas que pueden surgir en ausencia de rutinas estructuradas? De todo ello hablaremos en este artículo.

¿Por qué son importantes las rutinas en personas mayores?

Las personas mayores, especialmente aquellas que residen en entornos de cuidado, encuentran gran ‘consuelo’, confianza y seguridad en las rutinas diarias.

La previsibilidad de estas rutinas les brinda un sentido de control sobre su entorno y les ayuda a adaptarse a los cambios más fácilmente. Por tanto, la importancia de estas rutinas se refleja en dos aspectos clave:

  • Seguridad emocional: La consistencia en las rutinas diarias crea un entorno anticipable, lo que proporciona seguridad emocional a los residentes e impulsa, entre otras cosas, el envejecimiento activo. Esto es especialmente significativo para aquellos que pueden experimentar ansiedad debido a la pérdida de autonomía.
  • Mejora de la salud mental: Las rutinas estructuradas contribuyen positivamente a la salud mental de las personas mayores. Al reducir la incertidumbre y el estrés, promovemos un estado de bienestar emocional, incluso nutritivo y en la alimentación, generando un impacto positivo en la cognición y la calidad de vida.

Beneficios de las rutinas

Entendida ya la importancia real de estas rutinas diarias en una residencia, en el hogar, etc. es preciso comprender hasta qué punto son beneficiosas tanto a nivel individual como colectivo.

Precisamente una de las grandes ventajas es el fomento de la socialización.

Las rutinas diarias que proponemos desde El Cel de Rubí incluyen actividades grupales que propulsan la socialización entre los residentes. Y es que una interacción regular contribuye a la formación de amistades, reduciendo la sensación de aislamiento.

Además, está la mejora de la salud física y mental. La incorporación de actividades físicas en las rutinas diarias contribuye a mantener la movilidad y la salud física de los residentes, previniendo prevenir problemas de salud a largo plazo y siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida. Y esto también hace que se estimule sensorialmente a los residentes, se sientan más cómodos y satisfechos.

Problemas asociados a la ausencia de rutinas

Está la cara y está la cruz. La falta de rutinas estructuradas puede dar lugar a una serie de problemas que afectan negativamente la vida de las personas mayores en una residencia. Podemos destacar:

  • Confusión y desorientación: La falta de rutinas puede llevar a la incertidumbre, a la confusión y desorientación en los residentes, especialmente aquellos que enfrentan problemas cognitivos. La previsibilidad de las rutinas actúa como un ancla que ayuda a mantener la orientación.
  • Declive en la salud mental: Puede contribuir al empeoramiento en la salud mental de los residentes, aumentando el riesgo de depresión y ansiedad. La falta de certezas sobre lo que sucederá a continuación puede generar estrés innecesario.
  • Carencia de una estructura en la vida diaria: La falta de rutinas puede resultar en una vida diaria carente de estructura. Esto puede llevar a la pérdida de interés en actividades, disminución de la participación social y, en última instancia, afectar la calidad de vida.

3 rutinas diarias en una residencia de mayores

En una residencia de gente mayor como El Cel Rubí, las rutinas diarias son cuidadosamente diseñadas para satisfacer las necesidades físicas, emocionales y sociales de los residentes.

Estas rutinas suelen incluir actividades programadas, comidas, momentos de descanso y atención médica.

Veamos algunas de las rutinas más comunes:

1.     Actividades programadas

Las actividades programadas, como ejercicios físicos suaves, clases de arte, música, risoterapia o juegos, son esenciales en la rutina diaria de los residentes.

Estas actividades, además de promover la salud física, también fomentan la interacción social, lo cual es crucial para combatir la soledad y el aislamiento.

2.     Horarios de comidas

La regularidad en los horarios de comidas proporciona estabilidad y asegura una nutrición adecuada.

Comer juntos también crea un sentido de comunidad y promueve la socialización entre los residentes.

3.     Cuidado personal y medicación

Las rutinas diarias incluyen momentos designados para el cuidado personal, como aseo, baños y administración de medicamentos.

Estos momentos son ineludibles para mantener la salud física y mental de los residentes.

¿Cómo es un día en El Cel Rubí?

El día a día en nuestra residencia sigue unos patrones muy claros, aunque siempre contamos con días especiales, como Sant Jordi, Reyes, festividades nacionales, etc. además de nuevas actividades que vamos introduciendo, espacios como la sala de estimulación sensorial Snoezelen y en definitiva alternativas continuas para impulsar el bienestar diario de nuestros mayores.

En todo caso, aquí os dejamos un organigrama para entender cómo sería un día en nuestra residencia:

Además de las rutinas habituales, en nuestro centro también tenemos actividades especiales como las colaboraciones con colegios e institutos. Éstas son muy valiosas y tienen muy buena acogida porque no solo rompen con la rutina “social” sino que se relacionan con personas muy diferentes ya que nos involucramos en proyectos intergeneracionales.

La rutina: un pilar fundamental para las personas mayores

adeEn resumen, las rutinas diarias son una de las bases de la vida de las personas mayores que viven en una residencia.

La estructura y la consistencia proporcionadas por estas actividades que se repiten día a día no solo mejoran la calidad de vida, sino que también contribuyen al bienestar emocional, social y físico de cada residente.

Por otro lado, la falta de una rutina puede dar lugar a problemas que afectan negativamente la salud y el bienestar de las personas mayores.

Es por ello que la creación de rutinas adaptadas a las necesidades individuales de los residentes, tal y como hacemos con cada uno de nuestros mayores en El Cel Rubí, es esencial para asegurar un entorno en el que puedan florecer y disfrutar de una vida plena.


El programa de actividades de El Cel Rubí

Hay distintos temas que son de vital importancia para abordar todo lo que conlleva la vida en nuestras residencias, de algunos ya os hemos hablado anteriormente en el blog. Por ello, hoy queremos hablaros de otro tema crucial en el día a día de nuestros mayores: el programa de actividades de El Cel Rubí.

Las actividades, el motor del día a día

Nuestro centro está adaptado a las necesidades de los usuarios con el fin de garantizar el máximo nivel de autonomía y bienestar, velando nuestro personal por el bienestar durante toda la estancia del usuario en el centro y desde diversas disciplinas: auxiliares de enfermería y geriatría, médicos, servicio de enfermería, psicóloga, terapeutas, educadores y trabajadores sociales, fisioterapia, así como servicios de lavandería, peluquería, podología, transporte adaptado, acompañamiento, atención y limpieza domiciliaria y cocina propia.

En ese cuidado integral, un asunto elemental son las actividades específicas que realizan nuestros mayores.

En primer lugar, las actividades son multinivel: dentro de una misma actividad hay diferentes dificultades para que los usuarios que participan, sin importar su capacidad actual.

De esta forma, nuestros mayores siempre pueden disfrutar de la actividad, especialmente teniendo el punto terapéutico de refuerzo de capacidades y retención, para no perder tan prematuramente sus capacidades.

En El Cel Rubí tenemos claro que el objetivo de una actividad es disfrutar y ser feliz, pero todas tienen una bastante terapéutica.

Por otro lado, realizamos actividades en paralelo aprovechando los diferentes perfiles técnicos que tenemos. Un ejemplo: mientras un grupo realiza ejercicios en 'Actívate' - la gimnasia matinal-, otro grupo que no pueda seguir este tipo de gimnasia hace estimulación sensorial.

Con diferentes actividades en paralelo, podemos dar a los usuarios varias opciones según sus gustos y capacidad de seguir la actividad.

Con esta propuesta diaria, nos aseguramos al mismo tiempo que las personas con  alto deterioro cognitivo participen diariamente en alguna actividad. Su pérdida de capacidad decisoria nos lleva a reforzar el beneficio terapéutico de las mismas, y esto es de suma importancia.

Las actividades más destacadas

Disponemos de un calendario de actividades dirigidas mensual, disponemos de diferentes áreas de actuación:

  • Estimulación cognitiva: Atención i concentración, Bingo, Cálculo, Conversa, Memoria, reminiscencias, Musicoterapia, praxias, razonamiento, taller de costura, orientación espacial y temporal, manualidades, terapia canina, tertulias
  • Estimulación sensorial: estimulación basal, reconocimiento auditivo, táctil, visual y olfativo, juegos de pelota, roboterapia, estimulación en sala multiseosnrial
  • Psicomotricidad: Activate, basket, bolos, diana, juego de aros o de pelota, kriket, taller funcional.
  • Fisioterapia: Crossfit, marcha y bipedestación, fisioterapia encamados, gimnasia global extremidades
  • Ludoterapia, juegos de mesa, cartas, domino,
  • Actividades de ocio entre otras actividades de centro.

Seguro que habéis podido ver en nuestras redes sociales que no pasamos por alto ningún cumpleaños de nuestros mayores.

Cada mes la Educadora Social pone los cumpleaños de los usuarios en el calendario del comedor. Lo celebramos y felicitamos a cada persona, y si la familia quiere, puede llevar pastas o entremeses para compartir.

Pero también hacemos muchas otras actividades:

  • Sala multisensorial y roboterapia: Realizamos terapia sensorial en el espacio Snoezelen, especialmente pensado para la participación de personas con alta dependencia.
  • Tareas del hogar: De forma siempre voluntaria los usuarios que lo quieran pueden doblar toallas o baberos, ayudar a poner la mesa a las auxiliares, enrollar venas compresivas, colocar baberos a los usuarios antes de las comidas... Con ello fomentamos la autoestima y la sensación de utilidad e importancia de cada persona mayor.
  • Fiesta de la familia: Este acontecimiento anual tiene como principal objetivo incorporar a los familiares a la dinámica del centro y ofrecer a los usuarios un día en el que poder disfrutar de la familia y de los compañeros. Esta jornada festiva se basa en la celebración de una comida de hermandad.
  • Apoyo familiar: Junto a la fiesta de la familia, realizamos monográficos y sesiones formativas para familiares, donde tratamos varios temas del centro, con información específica del usuario, etc.
  • Programa de voluntariado: Ya sea con familiares, amigos o con proyectos de escuelas, practicamos el programa de voluntariado con actividades dentro del calendario, donde normalmente se comparte o muestra alguna nueva habilidad.
  • Trabajo comunitario: Realizamos salidas en la comunidad con acompañamiento de familiares y voluntarios. Visitamos y paseamos por lugares particulares del barrio donde los usuarios se sienten identificados y recuerdan vivencias pasadas.
  • Taller Solidario: Los participantes realizan varios productos artesanales a propuesta suya y estos trabajos se ponen a la venta, pudiendo destinar los beneficios a un proyecto social de su elección.
  • Taller de Cocina: Los usuarios proponen a cocina un plato a realizar que les recuerde algún hecho importante de su vida. Además, también contamos con talleres de y cocina de la cena de los viernes, donde los mismos usuarios preparan el segundo plato de la cena, empanadas, pizzas, etc.
  • Fiesta de San Jordi: Se interpreta la leyenda del dragón y San Jordi por parte de los usuarios, trabajadores y familiares. Se acude al centro de la ciudad a ver las paradas de libros y rosas
  • Fin de semana del ocio: Cada fin de semana vemos una película por la tarde, con palomitas y refrescos. Es una actividad que surgió desde el consejo de participación del centro, cuando nuestros mayores decidieron que querían cine los fines de semana. Para ello, adquirimos una televisión de 75" y disponemos de Movistar TV para que puedan elegir la película que deseen.

Actividades socio-educativas en fechas señaladas

Por supuesto, en fechas como Nochevieja, Reyes o Carnaval, celebramos las campanadas en la cena, se hace un regalo para todos los usuarios, una comida especial y roscón, y hacemos una fiesta de disfraces, respectivamente.

¿Cómo organizamos las actividades?

La Educadora social, psicóloga, la terapeuta ocupacional y la fisioterapeuta son quienes principalmente velan para hacer un calendario de actividades equilibrado y con la máxima participación.

Así, cada profesional, ya sea psicólogo, terapeuta, terapeuta ocupacional o educador social, planifica sus actividades, todas quedan registradas en nuestro software de gestión, la información es totalmente transversal y hay una buena coordinación del equipo para no repetirlas y para disponer de un calendario mensual.

Contar con la participación de todos

La participación de nuestros mayores y sus familiares, junto con el personal de El Cel de Rubí, es la base sobre la que se sustentan todas las actividades de nuestro centro. Para ello, fomentamos dicha participación de forma específica según cada grupo:

Los familiares

  • Consejo de participación
  • Encuestas de satisfacción
  • Buzón de sugerencias y quejas
  • Hojas de reclamación
  • Grupos de acogida y monográficos
  • Reuniones puntuales

Colectiva

  • Consejos de participación
  • Reuniones puntuales

Individuales

  • Encuestas de satisfacción
  • Buzón de sugerencias y quejas
  • Hojas de reclamación
  • Reuniones puntuales

Actividades fijadas en el calendario

A principios de cada año, diseñamos el Calendario anual de actividades según la participación y su éxito en el pasado curso, organizando también con antelación las distintas actividades lúdicas en función del calendario mensual de las actividades dirigidas.

Además, informamos con mucha previsión a nuestros mayores, futuros residentes y sus familias sobre las actividades de El Cel Rubí para lograr que se involucren y participen.