En las últimas semanas de 2024, el reconocimiento del Derecho al Acompañamiento Afectivo (DA+) ha cogido un impulso determinante hacia su establecimiento definitivo en nuestra sociedad.

En un mundo cada vez más interconectado, paradójicamente, la soledad sigue siendo una de las mayores epidemias sociales de nuestra época.

Este problema no discrimina por edad, pero afecta de manera especialmente profunda a las personas mayores, quienes muchas veces enfrentan el aislamiento social como una constante en su vida diaria.

Frente a esta realidad, el reconocimiento del Derecho al Acompañamiento Afectivo (DA+) representa una luz de esperanza y un paso histórico hacia una sociedad más justa y afectiva.

¿Qué es el derecho al acompañamiento afectivo?

El DA+ es un concepto innovador promovido por la asociación Som Base, una organización de voluntarios que, desde 2019, ha trabajado incansablemente para convertir la lucha contra la soledad en una política social efectiva.

La idea central del DA+ es sencilla pero poderosa: todas las personas tienen derecho a interactuar con otros, a ser tratadas con afecto y a disfrutar de relaciones interpersonales que promuevan su bienestar.

Según Mau Blancafort, abogado y coordinador de Som Base, “el DA+ no solo combate la soledad, sino que refuerza nuestra esencia como seres humanos: la necesidad de conectar y cuidar a los demás”.

Este derecho aspira a convertirse en un Derecho Humano Universal reconocido por la ONU, consolidándose como una herramienta jurídica para garantizar que ninguna persona tenga que enfrentar el aislamiento social de manera forzosa.

El impacto de la soledad en las personas mayores

La soledad no deseada afecta de manera alarmante a las personas mayores.

En España, según la Encuesta Continua de Hogares del INE, más de 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas.

Este aislamiento no solo tiene consecuencias emocionales, sino también físicas. Así, numerosos estudios han demostrado que la soledad incrementa el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y depresión.

En el contexto de una residencia de ancianos, este derecho tiene un significado aún más profundo.

Aquí, el DA+ no solo se traduce en la posibilidad de que los residentes reciban visitas o mantengan contacto con sus seres queridos, sino también en la creación de un entorno donde las relaciones afectivas sean parte integral de la vida cotidiana.

Desde el personal de cuidado hasta los compañeros residentes, todos pueden formar parte de una red de apoyo que mitigue la soledad y promueva el bienestar.

La aprobación en el Senado

El Senado español ha aprobado por unanimidad la moción que insta al Gobierno a reconocer el DA+.

Este derecho busca garantizar que todas las personas tengan la posibilidad de relacionarse, de recibir afecto y de disfrutar del acompañamiento de otros individuos de manera libre, respetuosa y consentida.

Esta medida no solo aborda la soledad no deseada, sino que también subraya la importancia del contacto humano como un elemento fundamental para el bienestar emocional y físico.

Avances en el reconocimiento del DA+

El camino hacia el reconocimiento del DA+ ha estado marcado por importantes hitos.

En 2021, se aprobó una Proposición No de Ley (PNL) en el Congreso de Diputados con una amplia mayoría, y municipios como Barcelona, Girona y Sabadell han emitido declaraciones institucionales de apoyo.

Además, entidades como Amics de la Gent Gran, Cáritas y la Cruz Roja han colaborado activamente en la promoción de este derecho.

El consenso político alcanzado en el Senado demuestra que el DA+ trasciende ideologías.

Como explica Blancafort, “la soledad no deseada afecta a millones de personas, y el DA+ es un derecho fundamental que nos une en la construcción de una sociedad más solidaria”.

La iniciativa también ha inspirado acciones internacionales, con Som Base trabajando para llevar el DA+ al Parlamento Europeo y, eventualmente, a la ONU.

El papel de las residencias de mayores

Las residencias de ancianos, como El Cel Rubí, tenemos un papel clave en la implementación del DA+.

Ofrecemos, además de un espacio físico para vivir, la posibilidad de construir una comunidad donde los residentes puedan interactuar, compartir experiencias y formar lazos afectivos.

Incorporar el DA+ en las políticas y prácticas de las residencias marca una gran diferencia en la calidad de vida de las personas mayores.

En este sentido, como residencia podemos:

·         Fomentar la conexión social: Organizando actividades grupales, talleres y eventos que promuevan la interacción entre los residentes y con la comunidad.

·         Capacitar al personal: Proporcionar formación sobre la importancia del acompañamiento afectivo, para que el personal pueda ofrecer un cuidado que trascienda lo físico y se enfoque también en el bienestar emocional.

·         Facilitar el contacto familiar: Establecer horarios flexibles de visitas y utilizar tecnología para mantener el contacto con familiares lejanos.

·         Colaborar con voluntarios: Integrar programas de voluntariado que permitan a personas externas brindar acompañamiento a los residentes.

Un cambio de paradigma: de la soledad al acompañamiento

El DA+ nos invita a cambiar nuestra perspectiva sobre la soledad.

En lugar de centrarnos en el problema, este derecho nos impulsa a enfocarnos en la solución: el acompañamiento. Esto implica no solo garantizar que las personas no estén solas, sino también crear un entorno donde puedan disfrutar de relaciones significativas y afectuosas.

Para las residencias de mayores, esto puede significar un cambio cultural que priorice el bienestar emocional de los residentes tanto como su salud física. Al adoptar el DA+, estas instituciones pueden convertirse en verdaderos modelos de inclusión y cuidado afectivo.

El futuro del DA+

Con la aprobación del DA+ en el Senado, el siguiente paso es desarrollar un plan de acción que garantice su aplicación efectiva.

Esto incluirá medidas concretas como la asignación de recursos para programas de acompañamiento, la creación de marcos jurídicos que protejan este derecho y la colaboración con entidades sociales y gobiernos locales.

Además, la internacionalización del DA+ podría abrir nuevas oportunidades para abordar la soledad no deseada a nivel global.

La pandemia de COVID-19, especialmente, ha demostrado cuán urgente es esta causa, y el DA+ ofrece una solución esperanzadora que podría transformar la vida de millones de personas.

Fomentar el bienestar en edad avanzada

El reconocimiento del Derecho al Acompañamiento Afectivo es un recordatorio poderoso de que las políticas sociales pueden y deben centrarse en el bienestar humano.

En el contexto de una residencia de ancianos, este derecho no solo es una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los residentes, sino también una invitación a repensar cómo construimos comunidades más afectivas y solidarias.

La soledad no deseada puede ser combatida, y el DA+ nos muestra el camino para hacerlo.

Es un llamado a la acción para que, juntos, garanticemos que nadie tenga que enfrentar la vida en soledad. Porque, al final del día, todos merecemos sentirnos acompañados, valorados y amados.